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Cambios mundialistas polémicos: el “soldado” de 40, un DT agredido y dos familias en llamas

Para un jugador que está a punto de sentirse parte de la máxima cita, no puede existir nada peor. Hay casos traumáticos, como el que acaba de sufrir Leonardo Balerdi, desgarrado en los días pre...

Para un jugador que está a punto de sentirse parte de la máxima cita, no puede existir nada peor. Hay casos traumáticos, como el que acaba de sufrir Leonardo Balerdi, desgarrado en los días previos al debut de la Argentina en la Copa del Mundo 2026. No hay mucho que hacer ante algo así. Como le ocurrió a Manuel Lanzini en Rusia 2018, cuando fue reemplazado por Enzo Pérez, a último momento, por una rotura de ligamentos. No es la primera vez que pasa y no será la última. Aunque hay cuatro casos que sobresalen por sobre el resto. Porque fueron especialmente resonantes. Algunos, por la sorpresa que despertaron con el lesionado o con su reemplazante; otros, porque resultaron muy conflictivos.

1958: Ángel Labruna por Roberto Zárate

Uno de los cambios más polémicos de la historia. No por el jugador, una leyenda de nuestro fútbol, sino por el contexto. Ángel Labruna tenía 39 años y al regresar de una agotadora gira por Costa Rica con River, renunció a la selección en marzo de 1958. Lo hizo con una carta a la AFA en la que argumentaba que no se encontraba en las condiciones físicas y morales como para asumir las responsabilidades que demandaba una selección nacional. Ciclo terminado. Además, estaba lesionado, por lo que ni siquiera jugó las tres primeras fechas del torneo de primera división y sólo volvió a ver acción en algunos partidos en la Copa Suecia, un certamen extraordinario antes del Mundial. Hasta que... el 31 de mayo de 1958, la selección argentina jugó su último amistoso antes del Mundial contra Bologna (1-0 en Italia, con gol de Beto Menéndez), y el atacante de River Roberto Zárate sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda. Viajó a Suecia para seguir con la delegación, pero estaba enyesado.

“Se suponía que era un amistoso. No había necesidad de jugar tan fuerte”, se lamentaba Guillermo Stábile por el desmedido cruce de Francesco Randon que terminó con el argentino herido. Pese al anuncio antes mencionado, el DT llamó entonces a Labruna, un hombre que contaba con su mayor confianza. “La selección necesita a un viejo soldado”, escribió LA NACION, al tiempo que recordaba que el futbolista de River estaba a cuatro meses de cumplir los 40 años.

Con él había ganado los títulos sudamericanos (Copa América) de 1946 y 1955. Por edad, los mundiales que hubieran sido perfectos para Labruna eran los de 1942 y 1946... que no se disputaron por la Segunda Guerra Mundial. Incluso hubiera sido muy importante en los de 1950 y 1954, cuando la Argentina decidió no participar, inmersa en una crisis por el éxodo de jugadores a otras ligas profesionales.

No era su momento, pero la pasión por el marco lo traicionó. “Me sorprendió, pero ante una citación no me queda más que ponerme a las órdenes de quienes dirigen nuestra selección. Siempre tuve la esperanza de estar en un Mundial. Fue el sueño de mi vida. El momento llegó cuando menos lo esperaba”, reconoció el delantero.

Empezó así un raid insólito para Labruna, el máximo goleador de la historia del fútbol argentino:

Domingo 1 de junio: Labruna, de discreta actuación, es titular en el match que River pierde con Lanús 3-2 por la Copa Suecia. Al finalizar el partido lo informan de los telegramas urgentes de Suecia: había sido convocado por Stábile.Lunes 2: se presenta en la AFA y comienza los trámites para conseguir los papeles para viajar.Jueves 5: por la tarde parte rumbo a Suecia, vía Amsterdam.Sábado 7: por la noche llega a la concentración argentina.Domingo 8: la Argentina, con Labruna en la platea, debuta en el Mundial con una derrota por 3 a 1 con Alemania Occidental.Miércoles 11: Stábile pone a Labruna como titular y la selección le gana 3-1 a Irlanda del Norte. “Fue un equipo diestramente conducido por Labruna”, escribe Fidel Horacio Heugas, el enviado especial de La Nación. Domingo 15: la Argentina pierde 6-1 con Checoslovaquia y queda eliminada. “Recibimos una lección, la técnica no es todo. La Argentina tiene que encontrar una fortaleza física de la que carece actualmente”, reconoce Stábile, que había llevado como líder a un jugador de 40 años y sin la preparación física adecuada. Domingo 22: Labruna encabeza el regreso de un equipo que es recibido bajo una lluvia de monedas en Ezeiza. “Nos hicieron seis goles... pudieron ser 15”, reconoce.1974: Carlos Babington por Roque Avallay

Llegaba con algún problema físico Roque Avallay, pero todo se complicó con la lesión en un amistoso con Francia el 18 de mayo de 1974. Sus posibilidades de actuar en el Mundial eran casi nulas. Faltaban tres semanas. Pero alguien, en el triunvirato que conducía a la selección, compuesto por Vladislao Cap, el entrenador principal, y sus asistentes José Varacka y Víctor Rodríguez, le había prometido que igual viajaría a Alemania.

Mientras tanto, en Buenos Aires, estaba preparado Carlos Babington para sumarse al equipo. Los dirigentes querían enviarlo, pero nadie daba la orden de desafectar a Avallay por aquella promesa.

El 29 de mayo, la selección jugó un amistoso con Fiorentina, en Italia, antes de viajar a Alemania. Pero nadie sabía dónde estaba el entrenador. Cap había desaparecido. Más tarde se supo que se había ido a Polonia, sin que muchos lo supieran, a Cracovia, para ver un amistoso de uno de los rivales argentinos en la Copa. Su ausencia demoraba la comunicación del cambio. El equipo hizo un papelón y perdió 2-0 ante una hinchada italiana que les cantaba “¡Bufones, bufones!”.

Esa misma noche, Rafael Aragón Cabrera, dirigente a cargo de la delegación en Italia, pero que no compartía el mismo hotel que la delegación en Florencia, llamó a Varacka por teléfono para que le dieran una señal definitiva sobre qué hacer con el viaje de Babington. El asistente se negó a atenderlo. Algunos creen porque no sabía qué decirle.

Cap le había dicho a sus ayudantes que quería incorporar a Cai Aimar, de Rosario Central, porque quería más marca en el medio. Desde la AFA le impusieron a Carlos Babington. La decisión estaba tomada, pero nadie le avisaba a Avallay.

Esa noche, después de la derrota (y aún sin la presencia del DT), le comunicaron que debía volver a la Argentina. Según los reportes de la época, estalló. Encaró a Víctor Rodríguez. Algunas crónicas dicen que lo empujó y lo insultó; otras, que se tomaron a golpes de puño. En su regreso a la Argentina, el jugador de Huracán desmintió todo en Ezeiza, mientras su compañero Babington se embarcaba rumbo a Alemania.

Ernesto Muñiz, el enviado de La Nación, escribió: “Es incomprensible el manoseo al que fue sometido Avallay. Hoy se decía que se quedaba; mañana, que se volvía. Así durante días, lastimando aún más a quien sufría tremenda decepción. Un incidente bastante desagradable se produjo a última hora en Coverciano, cuando Avallay increpó violentamente a Rodríguez. Este episodio se viene a sumar a otros, como el tono de chanza con el que los jugadores toman al cuerpo técnico. Signo evidente de descomposición avanzada”.

2018: Nahuel Guzmán por Sergio Romero

El escándalo esta vez involucró a las familias. Jorge Guzmán, el papá de Nahuel, atacó en redes sociales al entrenador Jorge Sampaoli porque desafectó a su hijo en el último corte de la lista final (citó a Sergio Romero, Franco Armani y Wilfredo Caballero).

La lesión se produjo en el partido contra España. Sergio se hará una limpieza del pequeño cuerpo suelto y con una rodilla que no tiene nada roto la recuperación tarda dos semanas para estar apto. Pero los intereses particulares valen más que la selección para algunos.

— EliGuercio (@ElianaGuercio) May 22, 2018

Pero a pocos días del Mundial volvió a citar a Guzmán, porque Romero sufrió un desprendimiento del cartílago de la rodilla derecha. Entonces fue Eliana Guercio, la pareja de Chiquito la que se descargó: “Sergio se hará una limpieza del pequeño cuerpo suelto y con una rodilla que no tiene nada roto la recuperación tarda dos semanas para estar apto. Pero los intereses particulares valen más que la selección para algunos”.

2022: Ángel Correa por Nicolás González y Thiago Almada por Joaquín Correa

En tiempos modernos es muy poco común que ocurran filtraciones de cuestiones internas. Cuando hay desacuerdos, los detalles sólo se conocen, en algunos casos, mucho tiempo después. Pero ni siquiera el buen clima y el secretismo con el que se manejó la selección en Qatar, evitaron que Lionel Scaloni expusiera su malestar con Nicolás González y Joaquín Correa.

“Son bastante grandecitos para saber cómo están”, se lamentó en una conferencia de prensa a horas del Mundial, cuando tuvo que informar las salidas de Nicolás González y Joaquín Correa y anunciar los ingresos de Ángel Correa y Thiago Almada.

El técnico, entonces inexperto en estas citas, no atendió tanto los estudios médicos y eligió confiar en la mirada que le daban los jugadores respecto de sus dolencias. Ellos, sin mala intención, tampoco querían perderse un Mundial. Scaloni se sintió defraudado porque entendía que le habían ocultado la verdad. Comprendía las razones, pero no podía dejarlo pasar sin hacer un descargo público.

El enojo del entrenador fue un mensaje para el resto de allí en adelante. Lo curioso es que este año al menos 10 de los 26 jugadores llegaron con dolencias físicas. Se supone que el DT aprendió de aquella lección y todas estuvieron bajo la mirada del estricto control médico. Aunque seguramente no se privó de la misma pregunta severa que alguna vez le lanzó a Cristian Romero en 2022: “¿Ese es tu máximo?”.

En un Mundial no hay lugar para las dudas. Y Scaloni parece haberlo aprendido. Dio su lista, pero seguirá abierta hasta que el reglamento la cierre definitivamente. Los jugadores lo tienen claro y ninguna “mala noticia” podrá tomarlos por sorpresa.

Hubo decenas de casos de jugadores excluidos a último momento, como Jorge Valdano y José Luis Brown, que por razones físicas fueron marginados por Carlos Bilardo en Italia 90, o Darío Franco, que pese a ser un emblema del equipo de Alfio Basile quedó fuera de EE.UU. 1994 por no llegar físicamente apto. En su lugar ingresó Ariel Ortega.

Aunque ellos creyeran que merecían el lugar, estos últimos casos ocurrieron antes de que fueran confirmados en la lista. También es una sensación dolorosa. Pero saberse mundialista oficialmente, tal el caso de Balerdi, y dejar de serlo por un infortunio de último momento, siempre es más chocante. Y a veces muy conflictivo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/cambios-mundialistas-polemicos-el-soldado-de-40-un-dt-agredido-y-dos-familias-en-llamas-nid10062026/

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