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Decisivos en los penales de Suiza, rival de la Argentina: Gregor Kobel y Rubén Vargas, las figuras que llegaron desde otros deportes

Finalmente, aunque muchos visualizaban un eventual cruce sudamericano entre la selección argentina y la de Colombia en los cuartos de final del Mundial, Suiza lo impidió por la vía de los penale...

Finalmente, aunque muchos visualizaban un eventual cruce sudamericano entre la selección argentina y la de Colombia en los cuartos de final del Mundial, Suiza lo impidió por la vía de los penales, amargando al pueblo cafetero. Los flashes se los llevaron dos protagonistas: el arquero Gregor Kobel, que atajó un remate clave, y el delantero Rubén Vargas, que sentenció la historia. Son el presente del combinado helvético, pero también la casualidad y la causalidad enhebran un hilo entre ambos sobre el pasado.

El guardián del arco apareció inmediatamente ante el momento más optimista de los colombianos en la tanda. Suiza estaba un penal arriba que Dávinson Sánchez estrelló en el travesaño, pero Manuel Akanji mandó el suyo muy por encima, igualando las cosas antes del cuarto turno de remates. Ahí apareció el hombre del Borussia Dortmund alemán, de 1,96 metros, para volar a su derecha, privarle a Juan Camilo Hernández anotar, y bajonear rápidamente a los sudamericanos: los europeos no fallaron, con el extremo convirtiendo el último y siendo buscado por sus compañeros: están en la instancia mencionada después de 72 años.

No hay ningún vínculo familiar, no estudiaron juntos y ni siquiera compartieron club hasta el momento. Apenas nacieron en el mismo suelo, el que representan. Uno, Kobel, en Zúrich, el 6 de diciembre de 1997; Vargas, el 5 de agosto de 1998 en Adligenswil, una comuna de Lucerna. Sin embargo, la pelota de fútbol es algo que los une en sus historias. No por lo que son, sino por el desinterés que pudieron haber mostrado por sus ganas de seguir los caminos de sus respectivos padres.

El niño Kobel no tenía una cancha de fútbol entre ceja y ceja, mucho menos pararse bajo tres palos. Sí era un chico seguidor de los deportes: incursionó en el snowboard e hizo intentos en el tenis, pero su gran sueño era patinar en una cancha de hockey sobre hielo, como lo hacía su papá, Peter, reconocido jugador profesional en Suiza durante las décadas del ’80 y ‘90. Sin embargo, un día notó que no tendría sentido, eran diferentes.

KOBEL LE TAPÓ EL PENAL A CUCHO.

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— SportsCenter (@SC_ESPN) July 7, 2026

“Probablemente, vio que no tenía tanto talento en otros deportes y terminó escogiendo el fútbol”, afirmó su progenitor en una entrevista. Aunque a Gregor sí le quedó algo patente de esas jornadas sobre el frío: cómo los arqueros achicaban para que los fuertes bochazos no ingresaran en los pequeños arcos, con valentía y reflejos. Y, entonces, lo llevó a la práctica en su formación. Mal no le vino...

Por otro lado, Rubén Estephan Vargas Martínez es el nombre completo del delantero. Así como el compañero de selección Ricardo Rodríguez, tiene raíces en el continente americano. Su padre, Víctor Vargas, un inmigrante en Suiza, le contagió el deporte nacional de su país, la República Dominicana. Por ende, el deporte empezó a fluir con un bate de béisbol: en sus tierras, Víctor hasta era apodado Filete debido a su contextura física flaca.

“Yo también siempre fui más pequeño y, de niño, tuve algunos momentos duros porque los demás eran más fuertes, más grandes, y por eso no jugaba mucho”, reconoció alguna vez el delantero suizo al relatar su vida. Aunque infla el pecho por lo que es hoy: “Tengo la sangre sureña y las piernas rápidas de mi padre”. Actitud, humildad y vértigo, todo lo que le da a su selección y que, en caso de jugar, será una de las cosas a atender por Lionel Scaloni para que la Argentina no sufra.

Es que, al igual que el arquero, no tuvo demasiada paciencia ni se vio con proyección en el ambiente de su padre. En el patio de la escuela jugó al fútbol con sus amigos y se terminó enamorando de la pelota que hoy patea, la que mandó al arco de Camilo Vargas para devolver a los helvéticos a una instancia que había quedado muy lejana, desde aquella única vez que Suiza fue sede mundialista, en 1954.

Colombia vs Suiza - Goles y definición por penales

Volviendo a Gregor Kobel, aquella enseñanza de los arqueros de hockey fue potenciada con su trayectoria. Porque parecía que el fútbol tampoco sería lo suyo al tener que irse libre, con 16 años, de Grasshopper, club de Zúrich, por no confiar en sus capacidades. Alguien lo vio y se lo llevó a Alemania, el país en el que los arqueros, justamente, aprenden métodos para achicar. Era 2014 cuando llegó a Hoffenheim. Allí sigue, en suelo teutón, porque tras unos años fue cedido a Augsburgo, se lo quedó Stuttgart y Dortmund puso €15.000.000 para que, desde 2021 hasta hoy, siga siendo su arquero. Figura, por supuesto, algo que recién hoy puede replicar en la selección.

Si no compartieron clubes, justamente, fue porque cuando el 1 se fue de Augsburgo, Vargas arribó. Otro punto en común: Alemania los potenció. Fueron cinco temporadas y media para el extremo, hasta que Sevilla lo adquirió. Aunque su adolescencia guarda una etapa que no merece ser ignorada: cuando todavía no era profesional y, por lo tanto, el fútbol no era una garantía, trabajó en otro rubro.

“Durante tres años, entre los 16 a los 18, fui pintor de casas. Fue uno de los momentos más importantes de mi vida porque vi la otra parte: levantarse muy temprano y trabajar desde las 8 hasta las 4 o 5 de la tarde. Luego, entrenar. Fue una motivación muy grande para darlo todo”, relató.

No obstante, el otro hilo que los une tiene que ver con el pasado de la selección. Ocupan puestos que solían tener dueños que, más allá de no hacer historia, son recordados en certámenes semejantes. Kobel ocupa el lugar de Yann Sommer, suplente en Brasil 2014, y titular en Rusia 2018 y Qatar 2022. Vargas se mueve por las zonas que supo exprimir Xherdan Shaqiri durante cuatro ediciones: de Sudáfrica 2010 hasta Qatar.

Acaso uno de los ídolos de su infancia, aunque el primer Mundial que vivió como hincha fue, justamente, 2006. Aquel en el que Lionel Messi debutó. La vigencia del astro hace que aquel niño de siete años lo enfrente el próximo sábado, con una diferencia marcada en una entrevista con FIFA: el suizo idolatra a Cristiano Ronaldo.

El siguiente paso de la selección argentina tendrá como rivales a Gregor Kobel y Rubén Vargas, dueños de historias similares, tanto como la ambición de ser verdugos del campeón del mundo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/decisivos-en-los-penales-de-suiza-rival-de-la-argentina-gregor-kobel-y-ruben-vargas-las-figuras-que-nid08072026/

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