Nacionales Escuchar artículo

Día Mundial del Corazón: el herpes zóster aumenta el riesgo de infarto y de ACV, ¿por qué ocurre?

El herpes zóster, conocido popularmente como “culebrilla”, suele asociarse con una erupción dolorosa en la piel y con una de sus complicaciones más frecuentes, la neuralgia posherpética. Si...

El herpes zóster, conocido popularmente como “culebrilla”, suele asociarse con una erupción dolorosa en la piel y con una de sus complicaciones más frecuentes, la neuralgia posherpética. Sin embargo, en los últimos años distintas investigaciones comenzaron a poner el foco en otro fenómeno menos conocido. Existe una relación entre haber atravesado un episodio de zóster y una mayor probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares y cerebrovasculares, entre ellos un infarto agudo de miocardio o un accidente cerebrovascular (ACV).

Los datos muestran que durante los primeros tres meses posteriores al herpes zóster la posibilidad de presentar un evento cerebrovascular es 34% mayor. En el caso del infarto, otro estudio encontró una probabilidad 35% mayor durante los primeros 30 días. La asociación es más marcada cerca del episodio de zóster y luego tiende a disminuir. En el Día Mundial del Corazón, que se celebra hoy, los expertos destacan que esa probabilidad varía según la salud general y la edad del paciente, y destacan el rol de la vacunación como herramienta de prevención.

El primer dato surge de una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2017 en PLOS One, una revista científica internacional de acceso abierto, que reunió 12 estudios y datos de alrededor de 7,9 millones de personas. El segundo corresponde a una investigación publicada en 2023 en Open Forum Infectious Diseases, revista científica de la Infectious Diseases Society of America, que analizó más de 2,1 millones de pacientes del sistema de salud de veteranos de Estados Unidos. Entre ellos, casi 72.000 habían tenido herpes zóster. Ambos trabajos son observacionales, por lo que muestran una asociación estadística.

¿Qué podría explicar entonces esta relación? El herpes zóster aparece por la reactivación del virus varicela-zóster, que después de la varicela permanece latente en el sistema nervioso. Para Luis Cicco, médico cardiólogo, una de las claves está en la respuesta que genera el organismo frente a esa reactivación. “Cuando se despierta, se reactiva y corre por los nervios, produciendo la conocida infección en la piel, que puede ser muy dolorosa. Todo esto genera un proceso de defensa, que es la inflamación, y se liberan sustancias que pueden afectar sistémicamente, es decir, a todo el cuerpo”, explica.

Una revisión científica publicada en 2024 en Vaccines, una revista científica internacional especializada en investigación sobre vacunas e inmunización, señala a la inflamación como uno de los mecanismos que podrían explicar la asociación con el infarto. La infección desencadena la liberación de sustancias proinflamatorias que pueden afectar el sistema vascular y favorecer la coagulación. En personas con aterosclerosis, ese escenario podría contribuir a desestabilizar una placa y favorecer la formación de un trombo capaz de obstruir una arteria coronaria y desencadenar un infarto.

En el caso del ACV aparece un segundo mecanismo particularmente interesante. El virus podría afectar directamente la pared de las arterias cerebrales. “El herpes zóster no produce solamente una inflamación sistémica transitoria. El virus varicela-zóster, cuando se reactiva en los ganglios sensitivos, puede desplazarse por las fibras nerviosas hasta las arterias cerebrales e infectar directamente su pared. Es lo que llamamos vasculopatía por virus varicela-zóster”, explica Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología de Buenos Aires.

No se trata solamente de una hipótesis teórica. La revisión publicada en Vaccines en 2024 señala que en estudios post mortem se detectaron ADN y antígenos del virus varicela-zóster en arterias cerebrales, hallazgos que respaldan la existencia de esta vasculopatía. El virus puede desplazarse desde los ganglios sensitivos hasta los vasos cerebrales y generar inflamación y cambios en su estructura. En arterias infectadas se observaron, entre otras alteraciones, engrosamiento de la capa interna, daño de la lámina elástica y pérdida de células musculares de la pared vascular.

“El virus parece alcanzar primero la capa externa de la arteria, la adventicia, y luego propagarse hacia la media y la íntima. Allí genera inflamación y un verdadero remodelado de la pared vascular”, describe Andersson. Esos cambios pueden terminar estrechando el espacio disponible para que circule la sangre. “Como consecuencia, la luz de la arteria puede estrecharse y aumenta la posibilidad de formación de trombos y de un ACV isquémico”, agrega.

Para el neurólogo, sin embargo, probablemente no exista una única explicación. “A esto se suma el estado inflamatorio y protrombótico general que acompaña a la infección, con disfunción vascular, que probablemente también contribuya al aumento transitorio del riesgo”, sostiene. Esa combinación ayudaría también a comprender por qué los estudios encuentran una asociación temporal tan marcada. “El riesgo es mayor en las primeras semanas y meses después del zóster y luego va disminuyendo. La asociación parece particularmente marcada en el zóster oftálmico, probablemente por la conexión del trigémino con la vasculatura intracraneana”, afirma.

De todas maneras, Andersson introduce una aclaración importante. “Esto no significa que todo ACV que aparece después de un zóster sea una vasculopatía directa por el virus. Probablemente convivan dos mecanismos: la infección directa de la pared arterial y el efecto inflamatorio y protrombótico sistémico de la infección. A la vez, un estudio en pacientes con herpes zóster oftálmico encontró que quienes comenzaron tratamiento antiviral precozmente, dentro de las primeras 72 horas, presentaron menos eventos cerebrovasculares posteriores”.

Quienes tienen antecedentes de enfermedad

La evidencia también sugiere prestar especial atención a las personas que ya presentan enfermedad cardiovascular. Un estudio poblacional publicado en 2018 en Journal of Dermatology, revista científica de la Asociación Japonesa de Dermatología, utilizó registros del sistema nacional de salud de Corea del Sur y analizó más de 20.000 pacientes con herpes zóster. Entre quienes habían atravesado cuadros graves que requirieron hospitalización se observó posteriormente una mayor incidencia de infarto, ACV isquémico e insuficiencia cardíaca.

Ese trabajo encontró además una asociación en sentido inverso. Las personas que habían sufrido previamente alguna de esas enfermedades cardiovasculares también presentaban mayor probabilidad de ser hospitalizadas posteriormente por zóster.

“No tiene la misma relevancia en una persona sana que en una que ya tiene factores de riesgo cardiovascular o antecedentes claros de enfermedad cardiovascular”, advierte Guillermo Luis Cozzarin, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Sirio Libanés. Hipertensión, diabetes, colesterol elevado y tabaquismo son algunos de los factores que deben tenerse especialmente en cuenta. Cicco coincide en ese punto. “Las infecciones favorecen la activación inmunológica y eso pone en riesgo lugares donde ya existe enfermedad cardiovascular subyacente, muchas veces desconocida”, sostiene.

¿Qué debería hacer entonces una persona con riesgo cardiovascular que atraviesa un episodio importante de herpes zóster? Para Cozzarin, además del seguimiento médico, es fundamental conocer las señales que justifican una consulta inmediata. “Si un paciente de más de 50 o 60 años, con antecedentes cardiovasculares o varios factores de riesgo, sufre un cuadro importante de herpes zóster, hay que darle pautas de alarma claras”, sostiene. Dolor en el pecho, falta de aire o sudoración inusual pueden advertir sobre un problema cardiovascular.

También conviene reconocer rápidamente las señales compatibles con un ACV. Cozzarin menciona “la inmovilidad de alguno de los miembros, la dificultad para hablar o la pérdida de la visión, aunque sea temporaria”. Frente a cualquiera de estas manifestaciones, señala, se debe buscar atención médica inmediatamente.

En el Día Mundial del Corazón, el concepto de prevención cardiovascular comienza a ampliarse más allá de los factores tradicionales. Controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes, no fumar, mantener una alimentación adecuada y realizar actividad física continúan siendo pilares. Cicco suma la prevención de determinadas infecciones dentro de ese abordaje integral. “Hoy los cardiólogos vemos en la vacunación un gran aliado”, afirma. Y concluye: “La vacunación del adulto debe ser hoy un pilar del cuidado preventivo de la salud cardiovascular”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/dia-mundial-del-corazon-el-herpes-zoster-aumenta-el-riesgo-de-infarto-y-de-acv-por-que-ocurre-nid29092026/

Comentarios
Volver arriba