Edoardo Molinari: el cerebro de la Copa Ryder que saca ventajas en el golf con el análisis de datos
ANTALYA, Turquía.- No solo el ajedrez es un juego ciencia; a su manera, el golf también lo es y Edoardo Molinari lo demuestra al apoyarse en razonamientos lógicos-analíticos para desmenuzar est...
ANTALYA, Turquía.- No solo el ajedrez es un juego ciencia; a su manera, el golf también lo es y Edoardo Molinari lo demuestra al apoyarse en razonamientos lógicos-analíticos para desmenuzar este deporte al detalle. El golfista italiano es un “susurrador de datos” que saca ventajas del juego a partir de lo que le entregan los números. No solo los utiliza para sí, sino para asistir a otros jugadores y para colaborar al éxito en el equipo europeo de la Copa Ryder, en su rol de vicecapitán de Luke Donald.
Los resultados del turinés al frente de su laptop están a la vista: el conjunto del Viejo Continente derrotó a Estados Unidos en las dos últimas citas. Gracias a sus análisis, el popularmente conocido como “Dodo” fue ratificado dentro del cuerpo técnico para la próxima Ryder, que se jugará en septiembre de 2027 en Adare Manor, Limerick, Irlanda.
Luego de su participación en el Turkish Airlines Open, Molinari le contó a LA NACION acerca de este desdoblamiento entre golfista profesional activo (tres victorias en el DP World Tour) e ingeniero egresado de la Universidad Politécnica de Turín. “Siempre había hecho análisis de datos para mí, pero cuando Henrik Stenson fue nombrado capitán para la Ryder de Roma, en 2023, me preguntó si podía asistirlo con el equipo. Y claro, le dije que sí. Al principio, solo para colaborar con la exploración de los números, y después me pidió ser vicecapitán. Luego, Henrik fue reemplazado por Luke, a quien ayudé con un gran placer”, apunta.
Lo que comenzó como una simple hoja de cálculo de Excel se convirtió en una servicio empresarial de gran prestigio para sus colegas. Molinari fundó StatisticGolf en 2020, una plataforma que años después se transformó en Arccos Pro Insights, con la que firmó una alianza y hoy aconseja para su mejoramiento. Entre todos sus estudios, una de las principales conclusiones está en la importancia del ítem “Velocidad de Pelota”. Asegura: “Para llegar a nivel top en el golf moderno, hay que pegar muy fuerte la bola, es una cosa indispensable al día de hoy”.
El jugador de 45 años, hermano del campeón de Open Británico 2018, Francesco Molinari, trabajó con más de 30 profesionales de todo el mundo, entre ellos Matt Fitzpatrick, Viktor Hovland y Nelly Korda. Pero el impacto mayor de su tarea se advierte en la Ryder, ante el siempre desafiante equipo norteamericano. “Tenemos un sistema con todos los golpes de todos los jugadores de los últimos cinco o seis años. A partir de esas estadísticas logramos meternos muy en el detalle y entender cuál jugador se empareja mejor con el otro en la Ryder. Sobre todo en el foursome, donde la pareja juega con una sola pelota y van alternando golpes”.
-¿Cuánto se tarda en procesar los datos?
-No mucho, porque tenemos un sistema muy rápido y que ya es prácticamente en vivo; nos dice qué está pasando. Lo más complicado es analizar los datos y pensar: “Si yo muevo a este jugador, después el otro no puede jugar con tal”. Es como un rompecabezas a resolver, que no solo incluye la química de la dupla, sino también el orden de juego. Además, cuando jugamos como locales, hacemos una previsión de cómo debe ser el setup del campo en función de los “picks”, aquellos jugadores que son elegidos para el equipo por fuera de los clasificados. Pero al final no son solo datos, hay muchas cosas que se meten en la cocina.
-¿Como cuáles?
-Y... por ejemplo cómo se sienten emocionalmente los jugadores al jugar con uno o con otro, cómo es la cancha, quién juega la mañana y la tarde... hay muchos, muchos factores que influyen. En las últimas dos Copas Ryder nos salió todo muy bien, así que resultó más divertido todavía. Tengo un gran feeling con Luke Donald y él considera que lo vengo ayudando, así que eso me pone orgulloso.
-Fuera de los números, ¿cómo se entiende esa hermandad y compañerismo en el equipo de Europa, teniendo en cuenta que hay idiosincrasias y culturas tan diferentes entre los jugadores?
-El equipo se encastra por varias razones. La primera es que Estados Unidos, en los papeles, es siempre el mejor equipo. Entonces ya es bastante natural ayudarse el uno con el otro porque sabemos que hay que hacer todo lo posible para intentar superar al conjunto rival. Además, Muchas veces no tenemos nada que perder: si te fijas en el ranking o cualquier tipo de clasificación, los americanos siempre aparecen mejor ubicados, lo que provoca que a los jugadores europeos les despierte muchas ganas de ganarles y de demostrar que esa supremacía no es tal. Tenemos mucho por triunfar en esa semana tan especial y por eso los jugadores la disfrutan tanto. Juegan con menos presión que los norteamericanos y eso los impulsa a jugar bien.
-Dentro de esa química grupal, ¿cómo es Rory McIlroy, quien ya podría ser considerado el mejor golfista europeo de la historia?
-Bueno, Rory primero es muy buena gente, lo conozco desde hace 20 años y siempre me he llevado muy bien con él. Sobre todo, es un jugador que yo creo que, a diferencia de Tiger Woods, le importa mucho ganar la Ryder. Es uno de sus objetivos cada dos años y hace cualquier cosa para ayudar al equipo, con lo que se vuelve un jugador muy importante.
-¿Hubo un tratamiento especial para reinsertar a los jugadores provenientes del LIV, como Jon Rahm y Tyrrell Hatton? ¿Eso generó alguna dificultad extra?
-No, la verdad que no, no he visto nada especial, ningún tratamiento particular. Yo creo que siempre, después de irse al LIV, esos jugadores siempre se han llevado muy bien con Rory, con todo el equipo y el cuerpo técnico. Al final han pagado la multa que tenían que pagar o han hecho lo que tenían que hacer y quedaron disponibles para jugar y... menos mal que están.
-¿Cómo le explicarías a un argentino lo que significa la Copa Ryder?
-Yo me acuerdo que cuando tenía 6 o 7 años, los primeros eventos de golf que tenía en la memoria eran la Copa Ryder y el Masters. Y como decía antes: los europeos tenemos muchas ganas de demostrar que no somos inferiores a los norteamericanos. Cada dos años, esta idea les mete mucha motivación a los jugadores para rendir en un gran nivel. Y al mismo tiempo, es una manera de defender la bandera.
-¿Cuántos jugadores monitorean ustedes para afrontar una Copa Ryder?
-De los que nos interesan para el equipo, por lo general son entre 25 y 30, aunque falta mucho todavía para la próxima cita. Y después, poco a poco se van cortando. Hay algunos que en un principio no parecen formar parte del proceso, pero por sus rendimientos terminan metiéndose dentro de la lucha.
-¿Y quién tiene la última palabra entre vos, Luke Donald y los otros vicecapitanes a la hora de elegir?
-Siempre Luke. Yo le doy informaciones, le explico cómo están las cosas y al final él toma decisiones... y toma decisiones muy buenas.
-Mencionaste a Tiger, que finalmente no será vicecapitán del equipo de Estados Unidos para la Ryder 2027 en Irlanda. ¿Qué te representa? ¿Es un alivio?
-No creo que la decisión sea definitiva. Y si Tiger finalmente es confirmado, seguramente va a ser una ventaja para los norteamericanos, de poder tener una persona que ha hecho tantas cosas en el golf. Es un jugador importante para preguntar, hablar, motivar, y de alguna forma sería bueno que él diga presente en Irlanda, así que vamos a ver qué pasa...
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-Europa ganó seis de las últimas ocho Copas Ryder. ¿A este paso se pueden ir acortando distancias con los norteamericanos, más allá de que el historial sigue siendo muy favorable para Estados Unidos (27-16)?
-Bueno, hay que tener en cuenta que desde que Europa juega como team, lleva la ventaja. Aquel historial negativo incluye la época en que jugaba Gran Bretaña sola como conjunto y después aliada con Irlanda. Más allá de esto, es bueno para el deporte que haya alternancia, que una vez gane uno y después el otro. Es verdad que en los últimos años triunfó más Europa, pero igual las Copa Ryder han sido siempre equilibradas. En definitiva, son ciclos: algún día, los estadounidenses van a obtener algunos trofeos seguidos.
-Obviamente estás al tanto de la disparidad que hay en la Presidents Cup entre el equipo Internacional y Estados Unidos. ¿Qué se puede hacer para que la competencia sea más equilibrada?
-Es difícil, yo primero cambiaría un poco el formato y lo haría como la Copa Ryder, con cuatro matches por sesión en lugar de cinco. Ahí ya hay mucha diferencia. De todas maneras, creo el equipo Internacional se está acercando poco a poco al norteamericano y ojalá algún día le pueda ganar.
-Si se pudiera reglamentariamente. ¿A quién elegirías entre los golfistas argentinos de todos los tiempos para integrar tu equipo de la Ryder?
-Elegiría a Eduardo Romero por su facilidad de jugar al golf y por la buena onda que tenía con todos los europeos.