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El caso del joven que fue esposado mientras agonizaba sacude a Gran Bretaña y desata una batalla política

LONDRES.– La difusión de un video policial que muestra los últimos minutos de vida de Henry Nowak, un estudiante británico blanco de 18 años asesinado en Southampton, provocó una ola de indi...

LONDRES.– La difusión de un video policial que muestra los últimos minutos de vida de Henry Nowak, un estudiante británico blanco de 18 años asesinado en Southampton, provocó una ola de indignación en Gran Bretaña y convirtió un crimen ocurrido el año pasado en una de las mayores controversias políticas de las últimas semanas.

Nowak fue asesinado a puñaladas con extrema ferocidad en una calle de Southampton por Vickrum Digwa, de 23 años. Digwa, un ciudadano británico de origen indio y fe sikh, logró increíblemente presentarse ante la policía, en los primeros minutos tras el hecho, como la supuesta víctima de una inexistente agresión racista.

Las imágenes captadas por las cámaras corporales de los agentes muestran a Nowak tendido en el suelo, gravemente herido, mientras repite que fue apuñalado y que no puede respirar. Sin embargo, los policías presentes en la escena no le creyeron y aceptaron la versión del verdadero atacante.

Ataque a un adolescente británico

El caso volvió al centro de la escena esta semana después de que Digwa recibiera una condena de cadena perpetua, con un mínimo de 21 años de prisión, por el asesinato cometido en diciembre de 2025. La publicación de los videos y audios posteriores al juicio provocó nuevas preguntas sobre la actuación policial y llevó el debate hasta la Cámara de los Comunes.

Mientras tanto, continúan creciendo las protestas contra las fuerzas de seguridad, impulsadas desde el inicio del caso por referentes y grupos nacionalistas, quienes apuntan contra las supuestas culpas del “progresismo políticamente correcto”.

La ministra del Interior británica, Shabana Mahmood, calificó el asesinato como “un acto de pura maldad” y describió las imágenes como “algo perturbador y trágico de ver”. También sostuvo que la familia de la víctima “merece respuestas” sobre lo ocurrido aquella noche.

El foco de la tormenta se centra, principalmente, en la Policía de Hampshire y la Isla de Wight. Sus agentes se dejaron engañar inicialmente por Digwa, que simuló un ataque racista por parte de la víctima. Como consecuencia, los policías terminaron esposando al joven de 18 años cuando ya agonizaba, antes de notar que presentaba heridas mortales.

En la grabación se escucha a Nowak decir varias veces que había sido apuñalado. “No lo creo, amigo”, le responde uno de los policías. Poco después, el joven fue esposado mientras insistía: “No puedo respirar”, las mismas palabras que pronunció el afroamericano George Floyd en Minneapolis en 2020.

Según relató su padre, Mark Nowak, el estudiante dijo en repetidas ocasiones que no podía respirar y explicó varias veces que había sido atacado con un cuchillo. La familia describió el trato recibido por parte de los agentes como “inhumano y degradante” y afirmó que el contraste entre la atención dispensada al agresor y la recibida por Henry resulta imposible de aceptar.

“Mi hijo fue un buen chico. Estamos destrozados no solo por su asesinato sin motivos, sino por haber visto cómo lo dejaron morir sin dignidad debido al trato degradante e inhumano de los agentes”, expresó Mark, el padre de Henry.

El atacante le había dicho a la policía que Nowak le había arrancado el turbante y lo había agredido por motivos raciales, algo que en la investigación se probó como falso, pero condicionó la respuesta inicial de los agentes.

Varios testigos relataron con horror los últimos y débiles lamentos de Henry, y cómo los policías llegaron incluso a ofrecerle asistencia y agua al agresor antes de percatarse del engaño.

Estos detalles obligaron a la propia policía —tras pedir disculpas públicas durante el juicio— a difundir en las últimas horas las impactantes imágenes y audios registrados por la cámara corporal de uno de los agentes que intervino en el lugar.

Ahora, la actuación de la policía de Hampshire es examinada por la Oficina Independiente para la Conducta Policial (IOPC), el organismo encargado de supervisar posibles irregularidades policiales. La investigación continúa abierta y sus conclusiones podrían conocerse en los próximos meses. Por el momento, los agentes involucrados mantienen la condición de testigos.

El caso también se transformó en una disputa política. El líder de Reform UK, Nigel Farage, sostuvo que lo ocurrido demuestra la existencia de una cultura de “dos velocidades” en Gran Bretaña, donde, según afirmó, las acusaciones de racismo recibieron más atención que la situación de una víctima moribunda. Farage también habló de un “racismo contra los blancos”, una interpretación que fue amplificada por Elon Musk en redes sociales.“.

“¿Sabías que a los oficiales de policía se les exige ser racista contra los blancos? Es profundamente incorrecto y debe cambiar ahora", postó Musk en su red social.

Did you know that official police policy requires them to be racist against Whites? It is deeply wrong and must change NOW. pic.twitter.com/ekLbHsRV1r

— Elon Musk (@elonmusk) June 2, 2026

Desde el gobierno laborista rechazaron esa interpretación. Mahmood aseguró que no existe una “policía de dos velocidades” y advirtió sobre los riesgos de utilizar el caso para enfrentar a distintos grupos de la sociedad británica. En la misma línea se expresaron otros dirigentes políticos, aunque coincidieron en cuestionar la respuesta policial.

La controversia alcanzó además a la comunidad sikh. Diversos representantes religiosos y políticos condenaron el asesinato y remarcaron que no existe ninguna justificación religiosa para lo ocurrido. También aclararon que el arma utilizada por Digwa no era un kirpan, el pequeño cuchillo ceremonial que algunos fieles pueden portar legalmente como parte de su fe.

La sentencia del juez del Tribunal de la Corona de Southampton descartó cualquier indicio de provocación racial. Los padres y la hermana de Henry no se conforman con las disculpas y exigen medidas concretas, tanto a los organismos disciplinarios de la seguridad pública como al gobierno laborista de Keir Starmer.

Por ahora, el primer ministro se ha limitado a condenar el crimen y a reafirmar su compromiso de combatir la proliferación de “delitos con armas blancas” en el Reino Unido, frecuentemente cometidos y sufridos por jóvenes, para “poner fin a un ciclo de horribles tragedias”.

Agencia ANSA

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/el-caso-del-joven-que-fue-esposado-mientras-agonizaba-sacude-a-gran-bretana-y-desata-una-batalla-nid02062026/

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