El choripán argentino desafía a la hamburguesa en Florida: nació en el estadio de Messi y llega al Mundial 2026
MIAMI.— “¿Hot dogs?“, preguntaba intrigada la gente en el estadio del ...
MIAMI.— “¿Hot dogs?“, preguntaba intrigada la gente en el estadio del Inter Miami durante el entretiempo. “No -les explicaba Alejandro Malti-, it’s a chorizo, Argentine sausage, typical Argentine food”, y les daba para degustar. La prueba piloto de su puesto en el estadio no fue del todo exitosa: no cumplió con los tiempos de cocción y la velocidad requerida para alimentar a sus comensales en tan solo 15 minutos de entretiempo, que le llaman el rush (momento pico). Pero pidieron a las autoridades una segunda oportunidad. Allí fueron preparados, y en un puestito al fondo de la cancha, mientras jugaban Italia y Venezuela, empezó a escribirse la historia de “Mr. Chory”. Vendió 70 choripanes, y 18 meses después ya tenía cuatro puestos en el mismo estadio. El sabor argentino quedó plasmado nada menos que en el lugar donde debutó Lionel Messi.
De la miel al choripán: cómo llegó un productor argentino a los estadios de Miami“Yo vengo del negocio de la miel. Empecé en Argentina, somos productores y envasadores, tenemos nuestra planta en Lincoln, con la marca Néctar de los Dioses. En 2019, montamos nuestra filial de Néctar en Miami y empecé a comercializar la miel en supermercados y hoteles como Hilton, Marriot, Four Seasons”, cuenta su historia Alejandro Malti, fundador de Mr. Chory.
Pero su destino dio un rumbo inesperado cuando él y su mujer Maru fueron a ayudar a una amiga que tenía un puesto de empanadas en el estadio donde había debutado Messi. Allí empezaron con la idea, ¿por qué no montar un stand de choripanes?
La prueba fallida en el Inter Miami y la segunda oportunidad que cambió todo“Empezamos a ver con quién teníamos que hablar para que nos dieran una oportunidad, y logramos empezar con una prueba en un puesto sin diseño ni nada. No dimos con los ritmos y la velocidad requeridos. Tenés 15 minutos en la previa, que en general ahí la gente no come, y 15 minutos en el entretiempo”, recuerda Malti en una entrevista con LA NACION.
En su segunda oportunidad el negocio funcionó y desde allí solo siguió abriendo locales. Inauguró tres más en el viejo estadio del Inter con capacidad para 19.000 personas.
Otros tres en el nuevo estadio del Inter, Freedom Park, para 25.000 espectadores. Dos puestos en el Hard Rock Stadium con 69.000 butacas donde juega el equipo de futbol americano local, los Dolphins, y donde se jugarán también los partidos del Mundial. Participó de la Fórmula 1, Mundial de Clubes, Miami Open, Fórmula Eléctrica y cerró con el estadio del equipo Orlando City, en la ciudad homónima.
Del viejo estadio al Hard Rock: ocho puestos, la NFL y el Mundial en el horizonte“El resultado está librado un poco a la suerte, pero más que nada a la gestión. Fuimos insoportables, preguntando y preguntando; fui como en una cadena hasta saber quién era la persona que aprobaba a una compañía como nosotros para entrar en el Hard Rock. Como teníamos un food truck nos convocaron al primer evento de la NFL (la liga profesional de fútbol americano) y nos fue bárbaro. Para enero 2025, teníamos el food truck y para julio nos otorgaron dos puestos para trabajar dentro del estadio”, revela Malti.
“Nos fueron evaluando. Tenés que estar motivado e ir las veces que sea necesario hasta encontrar a las personas adecuadas. La fórmula es una unión de perseverancia y pasión por lo que uno hace. Los caminos se van abriendo. Si lo asocio con la miel, estar en un supermercado americano con un producto argentino en una góndola quizá fue el punto de partida. Además de la llegada de Messi que ayudó a una especie de ‘argentinización’; que los eventos deportivos tengan comida argentina y salgan del pollo frito es un desafío. Nosotros fuimos directamente a competir con la hamburguesa”, afirma.
Ahora, choripán y hamburguesa en la cancha juegan su propia pulseada. El choripán está en una cruzada por ganar adeptos, y por eso una de las claves es una fuerte inversión en la degustación.
Los puestos en los estadios tienen dos personas atendiendo y una continuamente dando a degustar. Cuando circula la gente están enfocados en que puedan probarlo. “El futbol americano está bien determinado que es un público americano. Y ya vienen a pedir choripán. Aparte de la perseverancia, la inversión es clave. Hay que perder para ganar. Seguimos con la degustación porque ahora agregamos otros productos como bondiola”, cuenta.
Para el Mundial, Mr. Chory estará presente en los siete partidos del Hard Rock, para lo que tuvieron que ser también aprobados por FIFA, quien también les dio el visto bueno para tener un puesto en el Fan Fest representando a la Argentina, que se llevará a cabo en el Bayside, un parque en el downtown de Miami.
Solamente con acontecimientos deportivos, Mr. Chory ya tiene unos 100 eventos de acá a fin de año. “Tenemos unos 13 partidos de Orlando City, 23 eventos en el FanFest de FIFA, siete en Hard Rock, 13 partidos con el Inter en el nuevo estadio (donde también tienen tres puestos sumado a los cuatro en la vieja cancha), y estamos en tratativas para entrar en la NBA ya que estamos negociando con los Miami Heat.
Solamente para FIFA Fest prevé vender unos 6500 choripanes. En lo que queda del año estará entregando unos 40.000 chorizos, para desgracia de la hamburguesa, sumado a unas nueve mil libras (4100 kilos) de carne.
Perseverancia, degustación y la “Choriburger”: la fórmula para competir con la hamburguesaLa competencia con su archirrival gastronómico los llevó incluso a crear la ‘choriburger’. “La integramos en una compensación de las dos carnes para que termine siendo una hamburguesa. Vendemos chorizos 100 % cerdo, que es una smash hamburguesa, pero no la ofrecemos en los estadios porque no dan los tiempos. También hacemos eventos privados a fiestas o domicilio; ahí sí ampliamos el menú con la choriburger y sándwich de morcilla”, aporta.
Aprender un negocio que tiene una demanda explosiva en tan solo 15 minutos fue también un rally. “Toda la previa genera mucha tensión. El sueño americano existe; se llama muchas horas en el tráfico y al sol. No son las condiciones que el argentino espera, pero a su vez estamos acostumbrados a trabajar en crisis que acá no las tenés, y eso te permite escalar al punto que querés llegar”, asegura.
Y cierra: “Mirando atrás, la clave fue el acompañamiento de mi esposa; hemos invertido mucho, trabajado mucho y muy duro, y nunca pensar que en EE.UU. lográs algo rápidamente. Hay que ser perseverante. La capacidad de recursos humanos es difícil; no es fácil encontrar la gente adecuada a lo nuestro. Hemos logrado grupos familiares. Cuento con una familia de cuatro uruguayos: los hijos bilingües atienden, otro va a la parrilla y otro degusta. Así tenemos varios casos de familias o matrimonios. Creo que tomar esa conducta de sumar a la familia ayudó a que la operación se haga más fácil”.