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El partido: un “viaje cósmico” a través de la historia de una rivalidad eterna y del recuerdo de “la mano de Dios”

¿Cuánto empieza un partido de fútbol? ¿Cuándo termina? En el 99% de los casos la respuesta es muy sencilla. Está en el reglamento y en el sentido común de cualquier mínimo conocedor del jue...

¿Cuánto empieza un partido de fútbol? ¿Cuándo termina? En el 99% de los casos la respuesta es muy sencilla. Está en el reglamento y en el sentido común de cualquier mínimo conocedor del juego: 90 minutos y lo que el árbitro agregue según su criterio.

La única excepción es notoria, ya forma parte de nuestra historia (no solo futbolística) y además sirve de materia prima para un largometraje documental hecho en nuestro país que empezó a hacer hablar al mundo antes de su estreno, el jueves pasado, en los cines de la Argentina. Por eso y para separarlo (y al mismo tiempo destacarlo) del resto sus responsables eligieron llamarlo El partido.

“Partimos de tres premisas: tenía que ser un relato que excediera a lo futbolístico y deportivo, teníamos que unir en un mismo espacio a ambos equipos para ver qué sucedía y tenía que durar 91 minutos, como ocurrió en la cancha”, adelantan a LA NACION Santiago Franco y Juan Cabral, los artífices de El partido, crónica testimonial de la larga historia que culminó el 22 de junio de 1986 en el Estado Azteca de la Ciudad de México y llega a las salas locales después de su estreno mundial, fuera de concurso, en el Festival de Cannes.

Ese día, por los cuartos de final de la Copa del Mundo, la Argentina venció por 2 a 1 a Inglaterra y dio otro paso en su camino hacia el logro de la segunda estrella en los Mundiales de Fútbol. Ese fue el día de “la mano de Dios” y del “gol del siglo”, con el excluyente protagonismo en ambos casos de Diego Maradona. Por todo eso y mucho más, casi 40 años después se sigue hablando de aquello. Y mucho más, como ocurre en estos días, cuando estamos muy cerca del comienzo de otro Mundial y nuestro seleccionado se dispone a revalidar el título (la tercera estrella) obtenida en Qatar 2022.

El partido es, además, el título del libro de Andrés Burgo en el que Cabral y Franco se inspiraron para hacer esta película. “Nos juntamos con Andrés en un bar –rememora Cabral- y le dijimos que queríamos expandir su trabajo. El libro es muy específico sobre ciertos hechos del partido y nosotros queríamos ir más atrás. Al conflicto bélico de Malvinas apenas cuatro años atrás, un año antes que eso la presencia de Maradona en el recital de Queen en Vélez, la gente cantando ‘El que no salta es un inglés’ en los estadios construidos por los mismos ingleses inventores del fútbol... Estamos ante la historia enmarañada de dos naciones, qué las une y qué las separa. Y nos dijimos: esto tiene que ser como 2001, Odisea del espacio, pero en forma de documental y a partir del fútbol. Una carta de amor al juego”.

De entrada, ambos reconocen que es imposible evitar el prejuicio o el lugar común de ver a dos directores argentinos contando de nuevo la archiconocida historia de “la mano de Dios” y de un acontecimiento deportivo de altísima significación para los argentinos. Pero Franco hace una aclaración necesaria: “Yo me reconozco como un clásico hincha de fútbol, a veces obtuso en el punto más cerrado. Y atravesar el proceso de toda esta película me hizo observar las cosas desde otro lado. Revisando el material de archivo, mientras nos involucramos profundamente como argentinos en lo que vamos a contar, también encontramos conexiones y sentimientos que exceden nuestras fronteras. Nosotros reunimos en esta película a jugadores argentinos e ingleses. Algunos se conocían previamente, pero la idea fue juntarlos para que nos contaran la historia no solo desde el ojo argentino, que era algo que ya se había realizado. Así, todo se convierte en un relato coral que permite recuperar por ejemplo la figura de Peter Shilton, quizás iconizada dentro del imaginario argentino futbolero como el enemigo. Después de ver la película creo que tenemos una lectura un poco más objetiva de este personaje”.

Estamos ante la reconstrucción de un partido de fútbol que alcanza dimensiones tan grandes para ser reconocido, con mayúsculas, como El partido. Y dos directores que a partir de esa premisa se imponen como desafío contar en 91 minutos una historia que va mucho más allá de lo que se jugó hace 40 años en México, se remonta a orígenes mucho más lejanos y llega hasta la actualidad de un mundo en conflicto.

“¿Cuándo empieza un conflicto? ¿Cuándo termina? -se pregunta Cabral parafraseándose a sí mismo-. Podemos llevar la respuesta a las batallas territoriales, a cómo el mundo está parcelado, a las banderas y cómo todo eso nos separa. Pero también a un campo de juego donde las reglas son claras. Nosotros revisamos el Mundial de 1966 en Inglaterra, con un gol donde la pelota no entra. ¿Es culpa del inglés que le pegó al arco o de un error del árbitro? Queremos entender todos los lados de una situación no desde el lugar de un abogado o un juez, sino a partir de las contradicciones que tiene el ser humano”.

Cabral, Franco y su equipo dedicaron casi tres años a este proyecto, que en palabras de los directores incluye fútbol, política, historia y las heridas completas de un conflicto que sigue abierto “sin poder llegar nunca al fondo de todo”. Lo definen también como un “viaje cósmico” que parte del respeto hacia los futbolistas argentinos y el amor por nuestra camiseta.

“Pero también -aclara Cabral, que vivió 10 años en Inglaterra- hay otro país enfrente que inventó el fútbol y un tipo que se llama Gary Lineker que ama a Maradona y a Messi. Está Queen y está Charly García. Y están Bilardo y Bobby Robson, los dos técnicos que se ponen en juego y exponen sus cargos. Lo que nos sucede con esta película es transformador. Para eso está el cine, para contarnos historias, para entender nuestro lugar en el mundo y para poder generar cambios en la cabeza de la gente. Contamos historias para decirnos algo, para entender de qué estamos hablando y por qué tenemos estas emociones”.

Algunos de los grandes protagonistas de El partido estuvieron dentro de la cancha hace 40 años en México y se reencontraron en España especialmente para participar del rodaje de este documental. Del lado argentino, Jorge Valdano (uno de los narradores), Julio Olarticoechea, Ricardo Giusti, Oscar Ruggeri y Jorge Burruchaga, acercados por el exastro del seleccionado Juan Pablo Sorin. Del lado inglés, Gary Lineker (el otro narrador), Peter Shilton y John Barnes, el gran delantero zurdo cuyo ingreso en el segundo tiempo casi cambia las cosas. ¿Cómo hicieron para convencerlos de participar en un documental sobre “la mano de Dios” dirigido por dos argentinos?

“¿Cómo mandás ese primer telegrama hacia el más allá? -se interroga Cabral iniciando el ejercicio retrospectivo del aspecto más complicado que tuvo la preproducción- Shilton iba a decir: ‘Eh, estos tipos me quieren torturar, ni loco hago un documental para dos argentinos’. Arrancamos con Lineker, que creíamos que tenía la capacidad de entender que había algo más para contar sobre todo esto. Le contamos, se enganchó y conseguimos que hablara con Shilton, que es su amigo”.

En el primer contacto vía Zoom, los directores vieron a Shilton claramente a la defensiva. Lo describe así Cabral: “Estaba ahí con su mujer como atrincherado, con miedo. Pero de a poco fue entendiendo y al final se sumó con su manera de ser inglesa, que no queríamos cambiar. Lo que quisimos hacer fue presentar los hechos y que sucediera la magia que ocurre al final. Hay un momento en que Ruggeri dice, hablando del primer gol de Maradona, que si nos hubieran hecho eso a nosotros todavía estaríamos corriendo al árbitro. Allí hay algo para valorar de los ingleses, no son los que nos invadieron. No podés juzgar al otro por los actos del pasado y vivir en estado de conflicto continuo. Hay que escuchar al otro”.

Futbolero de ley, Franco celebra la emoción que surge del rescate del partido mismo, pero también dice que desde el vamos siempre estuvo la intención de lograr que El partido fuese un documental atractivo para audiencias sin demasiada conexión o interés con el hecho deportivo. “Eso fue lo que nos acaba de pasar en Cannes –ejemplifica-. Recuerdo a una reportera almena que nos dijo que no le interesaba para nada el fútbol, pero la hicimos llorar dos veces durante la película. Ese es el mejor halago que podemos recibir. Poder mostrar el material y lograr como directores que la gente reconozca aquello que a nosotros también nos emociona”.

Cabral agrega que El partido, documental que incluye tramos en color y otros en blanco y negro, es como La Odisea, un encuentro de fútbol jugado por Shakespeare, Borges y Cortázar. “Como director –concluye- quiero que la gente vaya al cine y que no se olvide más de esos 91 minutos”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/el-partido-un-viaje-cosmico-a-traves-de-la-historia-de-una-rivalidad-eterna-y-del-recuerdo-de-la-nid22052026/

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