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El truco definitivo para que las frutillas se mantengan frescas por más tiempo en la heladera y no se llenen de moho

Las frutillas se posicionan como...

Las frutillas se posicionan como una de las frutas con mayor demanda en Argentina, valoradas tanto por su frescura como por su versatilidad en la cocina. Sin embargo, su fragilidad suele generar inquietud en los consumidores al momento de almacenarlas, dado que muchas veces presentan un deterioro acelerado si no se aplican los métodos de conservación adecuados. Afortunadamente, existe un procedimiento técnico sencillo para extender su durabilidad tanto en la heladera como en el freezer, permitiendo que mantengan sus propiedades nutricionales y su calidad organoléptica intactas por un periodo prolongado.

Para garantizar un almacenamiento eficiente en la heladera, el primer paso indispensable consiste en realizar una selección minuciosa de las piezas. Es fundamental separar aquellas unidades que presenten signos de ablandamiento, golpes o moho, ya que su proximidad puede acelerar la descomposición de las piezas sanas. Una vez seleccionadas, se deben lavar las frutillas aptas y proceder a retirarles los cabos. En este punto, es necesario eliminar cualquier área deteriorada y secar cuidadosamente el producto utilizando servilletas de papel o rollos de cocina, garantizando la eliminación total de la humedad superficial. Finalmente, la recomendación técnica es almacenarlas en un recipiente hermético, forrado internamente con papel de cocina, o bien en una bolsa perforada que permita una adecuada circulación de aire. Mediante este método, las frutillas conservan sus condiciones óptimas durante una semana completa.

En caso de optar por el congelamiento, el proceso es igualmente preciso. Tras la selección y el lavado, se debe proceder a la desinfección y el secado meticuloso del fruto. Al colocarlas en bolsas dentro del freezer, el tiempo de conservación se extiende hasta seis meses, un periodo en el cual, según lo detallado, mantienen sus vitaminas, sabor y propiedades nutricionales. Al momento del consumo, es recomendable retirar las porciones del freezer treinta minutos antes de su ingesta para lograr el punto de frescura ideal. Aquellos ejemplares descartados por presentar golpes, pero que carecen de moho, son perfectamente aprovechables para la elaboración de licuados o mermeladas; no obstante, si el producto evidencia presencia de hongos, debe desecharse por completo por razones de seguridad alimentaria.

La relevancia de su consumo radica en sus beneficios integrales para la salud. Según la Fundación Española de Nutrición, estas frutas contienen una carga de vitamina C equivalente a la de una naranja, fortaleciendo el sistema inmune, previniendo infecciones respiratorias y optimizando la absorción de hierro. Además, su aporte de fibra favorece la salud digestiva y el tránsito intestinal, mientras que su contenido en potasio contribuye a la salud cardiovascular, renal y muscular. La presencia de flavonoides, por su parte, actúa como antioxidante frente a la vejez celular. Con un perfil nutricional rico en vitaminas del complejo B, A, calcio y fósforo, las frutillas se consolidan como un alimento esencial en la dieta diaria, siempre que su conservación permita preservar todas estas características intactas hasta el momento de su consumo.

Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/el-truco-definitivo-para-que-las-frutillas-se-mantengan-frescas-por-mas-tiempo-en-la-heladera-nid10072026/

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