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¿Futuro hito urbano?: avanza el plan para recuperar el esplendor de un histórico “trébol de cuatro hojas” frente al mar

MAR DEL PLATA.-...

MAR DEL PLATA.- Con nuevos dueños y proyecto de recuperación ya en manos de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos para su evaluación y aprobación, el regreso al brillo del parador Ariston está en curso. La única obra en América Latina del húngaro Marcel Lajos Breuer, una de las plumas más destacadas de la Escuela Bauhaus que encaminó el movimiento arquitectónico moderno, está a un paso del inicio de su restauración en el marco de una ambiciosa propuesta que promete determinar un nuevo hito urbano, turístico y cultural frente al mar, a mitad de camino entre Mar del Plata y el muy pujante Chapadmalal.

Abandonada y maltratada tanto por el desmantelamiento de su estructura como por las construcciones que se le anexaron, esta edificación de trazos simples, desarrollada en dos plantas conformadas por un par de losas de hormigón con forma de trébol de cuatro hojas y sustentadas por unas pocas columnas, sobrevivió a la erosión costera y la desidia durante las últimas décadas.

El plan que puso en acción un grupo empresario local, que compró la propiedad, apuesta no solo a devolver la imagen original de esta pieza, monumento histórico nacional desde 2019, sino a complementarla con un desarrollo que en lotes linderos contempla un espacio gastronómico y la construcción de un hotel con 36 habitaciones.

“Es un proyecto avalado por profesionales de trayectoria, con fundamento histórico y que busca disponer de un entorno rentable y sostenible en el tiempo para preservar una obra de un valor cultural incalculable”, dijo a LA NACION Mara Knezevic, al frente de esta iniciativa junto a sus socios Miguel Fernández Allué y Marcelo Poczinok, todos parte de la cadena de cafeterías La Fonte D’Oro.

El primer paso fue, precisamente, la adquisición del inmueble que Breuer diseñó en su paso por el país junto a los colegas locales Eduardo Catalano y Carlos Coire. Los planos originales, que acaban de ser recuperados, datan de 1947. La obra se ejecutó en apenas 60 días y se habilitó en febrero 1948. En el anuncio de su inauguración se lo destacaba por sus “paredes de cristal” y pista de baile de acero. Cuatro años después ya tuvo su primera ampliación.

“Apuntamos a ser lo más patrimoniales posibles y volver al máximo valor del diseño del Ariston”, confirman Jerónimo Marianio y Oscar Cañadas, arquitectos detrás del proyecto integral que con la incorporación de otros lotes linderos aspira a generar un verdadero mojón y referencia urbana para el extremo sur de la ciudad, a la vera de la ruta 11 que lleva a Miramar.

El parador se distinguió en sus primeros años por su protagonismo en un territorio llano, donde apenas se insinuaban primeros loteos de lo que hoy es Playa Serena. El destrato que el Ariston sufrió con el correr de los años implicó algunas demoliciones de construcciones anexas e incorporación de otras, aún en pie, donde llegó a funcionar, por ejemplo, una parrilla al paso.

“Está diseñado como una joya y luego se le agregaron arquitecturas sin criterio”, apunta Cañadas y explica que ahora buscan recuperar aquella estructura, restaurarla, y dotarla de complementos con actividad pública. Señala un salón complementario, un hotel y una confitería que darán sustentabilidad económica al proyecto. Y, sumando criterios de accesibilidad, el edificio del parador Ariston como emblema.

“La idea es la restauración y puesta en valor de la obra y su entorno para que no vuelva a caer en el abandono”, explican las arquitectas Majo de la Fuente y María Eugenia Millares, especialistas en preservación patrimonial y parte de este equipo que dio forma y consistencia técnica a este proyecto que implicará una inversión millonaria.

De la Fuente remarca que, por su dimensión y características, no hay margen para pensar actividades puertas adentro de la construcción histórica. “Solo para recuperarlo como un ícono con fuerza de patrimonio cultural”, puntualiza. Cañada acota que lo piensan como una pieza de museo que podrá ser recorrida pero que tendrá actividades en espacios exteriores. “Se buscan incorporar usos que garanticen continuidad y sustentabilidad para el Ariston”, señala Millares.

En ese mismo sentido amplía Mariani, al entender que sumar un hotel y la cafetería garantizarían sustentabilidad desde otros lotes linderos y remarca un concepto desde lo arquitectónico: “Le generarán un fondo a la figura central que es el parador, y es una muy buena manera de intervenir para destacar una pieza arquitectónica”, explicó.

Con proyecto en mano, los profesionales destacan que el conjunto tendrá un significativo espacio público y preservación de las vistas del Ariston. Incluso está contemplada la posibilidad de avanzar hacia el límite con la ruta 11, distante a unos 200 metros, con diseño paisajístico, parquización y una integración con la bajada a playa del otro lado de la cinta asfáltica. Entienden que potenciaría ese vínculo directo que durante casi 80 años han tenido esa edificación y los acantilados que tiene a unos pocos pasos.

“Posiblemente vaya a convertirse como el nuevo punto del inicio del sur de Mar del Plata”, arriesgó Mariani para marcar un crecimiento que esta ciudad viene teniendo. Así ocurrió hace un tiempo con la zona del Faro y el barrio Alfar. Algo más allá, más cerca de Miramar, está ocurriendo con Chapadmalal, nuevo conglomerado con potencial turístico, pero también con cada vez más residentes permanentes.

Knezevic y los arquitectos coinciden en que han desarrollado un proyecto muy importante y capaz de rescatar al parador Ariston para integrarlo al patrimonio de atractivos de Mar del Plata. Si bien allí estuvo desde 1948, el valor que tiene desde lo cultural por su autor y lo que significa para la arquitectura moderna contrasta con el uso y desatención que ha tenido.

Reconocen que la propuesta se presentó ante la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos. “Tuvo muy buena recepción”, coinciden sobre los primeros comentarios de los responsables de evaluar el criterio sugerido para recuperar el parador y complementarlo con otros desarrollos. “Se presentó en base a cartas internacionales que contemplan la preservación de monumentos y que habilitan, sugieren y acompañan que monumentos históricos tengan un sustento económico para la posteridad a partir de propuestas, más si tienen uso comunitario”, explicaron de la Fuente y Millares.

Cruzada de recuperación

Están previstos cateos de materiales, desde el hormigón a las capas de pintura para determinar el estado de la estructura y los pasos hacia la restauración. En su mayoría lo existente es hormigón y algún vestigio de aberturas.

Los arquitectos anticipan que intentarán devolver la imagen original de Ariston con sus ventanales, cortinados y en la medida de posibilidades un mobiliario de época. Comparan el proceso con el que se hizo en la Casa sobre el Arroyo, obra de Amancio Williams y recuperada con inversión pública. Aquí, en el extremo sur de Mar del Plata, la cruzada llega de la mano de privados.

Cañadas considera que puertas adentro del Ariston se ofrecería la posibilidad de visitas y el funcionamiento de un centro de estudio, con documentación y publicaciones de Breuer, como para conocer su pensamiento como gran proyectista, con obras en distintos puntos del mundo. “Que sea un centro de encuentro con una apoyatura de bibliografía y charlas”, imaginó.

Entre las recomendaciones recibidas está que el municipio avance con la declaración de protección del inmueble. La ausencia de esa medida de cuidado en el estamento de mayor proximidad evidencia el afecto y atención que se tuvo aquí para con esta joya arquitectónica, como se reconoce a nivel mundial.

El proyecto de declaración de interés patrimonial recién ingresó en el Concejo Deliberante local en febrero pasado, cuando se conoció que esta inversión particular para restaurar el parador Ariston daba sus primeros pasos.

Knezevic anticipa que los tiempos de la obra privada no siempre van de la mano de los administrativos del Estado. Primero será el parador, luego la cafetería y por último el hotel, en etapas. Por eso, arriesga que hay que pensar que, con aprobación mediante, el proyecto podría estar finalizado en cuatro o cinco años. Después del aval de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos será turno de escalar las correspondientes habilitaciones en el ámbito municipal.

Hay una gran expectativa por el impacto que podría tener una vez que la obra esté concluida. Por un lado, como disparador de una zona de la ciudad que ha crecido, pero sin grandes luces. Hay confianza que en torno del recuperado y restaurado parador Ariston se generará un desarrollo muy importante, tanto en viviendas como desde lo comercial que será parte y protagonista de un nuevo entorno.

“Tiene valor agregado para el vecino, se revaloriza el lugar, será un faro y aportará crecimiento para la zona”, acota la empresaria y le suma un plus al caudal turístico de Mar del Plata. “Sumará gente como paseo, pero también un turismo muy puntual, de nicho y más difícil de atraer, que va detrás de la propuesta cultural e histórica”, explicó. Como valor agregado suman que, por ejemplo, ese visitante podrá pasear, tomar un café, comer e incluso dormir con vista al emblemático parador Ariston. Y para el público en general, un lugar de referencia para disfrutar al aire libre desde la amplitud de un entorno parquizado.

Los profesionales coinciden en valorar la pieza de Breuer, lo que el arquitecto representa para el movimiento moderno y lo que el rescate de su obra, con restauración del parador, significará para Mar del Plata. “Compartimos el camino, las premisas y estamos convencidos que es lo mejor que puede pasarle al Ariston para que se lo ponga en el lugar que se merece”, afirmaron.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/futuro-hito-urbano-avanza-el-plan-para-recuperar-el-esplendor-de-un-historico-trebol-de-cuatro-hojas-nid05072026/

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