Gimnasia le ganó a Barracas Central con una jugada “maradoniana” de Nicolás Barros Schelotto
Con una actuación que mezcló intensidad, convicción y momentos de muy buen fútbol, Gimnasia derrotó este domingo por 2 a 0 a Barracas Central en el Bosque y consiguió mucho más que tres punt...
Con una actuación que mezcló intensidad, convicción y momentos de muy buen fútbol, Gimnasia derrotó este domingo por 2 a 0 a Barracas Central en el Bosque y consiguió mucho más que tres puntos. A una semana del clásico frente a Estudiantes, el equipo de Ariel Pereyra encontró una victoria que fortalece la confianza, lo acomoda en la pelea por los primeros puestos y le permite llegar al duelo más esperado de la ciudad con el ánimo en alza. El Lobo construyó el éxito a partir de una producción sólida, aunque tuvo como punto más alto una acción individual extraordinaria de Nicolás Barros Schelotto, autor de una maniobra maradoniana que terminó desembocando en el gol de cabeza de Agustín Colazo para quebrar la paridad.
El resultado premió al equipo que más intentó y que tuvo las situaciones más claras. Gimnasia asumió el protagonismo desde el comienzo, empujado por su gente y consciente de la importancia de sumar de a tres antes de una semana especial. Barracas, que venía con puntaje ideal porque había ganado sus tres partidos, procuró incomodar con un planteo físico, intenso y de transiciones rápidas, pero nunca logró imponer sus condiciones durante períodos prolongados.
Durante la primera etapa, el encuentro transitó entre disputas, interrupciones y mucho roce. Gimnasia buscaba profundidad por las bandas y trataba de encontrar conexiones cerca del área rival. Barracas respondía con presión y agresividad, muchas veces al límite de lo permitido por el reglamento.
En ese contexto comenzó a emerger una de las polémicas de la tarde, que puso bajo la lupa la actuación del árbitro Nicolás Lamolina, que vivió el partido con la presencia cercana de su padre Francisco.
¿QUIÉN DIJO QUE LOS ÁRBITROS NO TIENEN HINCHADA? Nico Lamolina dirigió el encuentro entre Gimnasia y Barracas Central en El Bosque por la fecha 4 de la Zona B del #TorneoClausura y su papá Pancho estuvo presente. pic.twitter.com/iuiw7jLZ48
— SportsCenter (@SC_ESPN) August 9, 2026El juez mostró la tarjeta amarilla para Rafael Barrios, lateral de Barracas Central, pero después optó por una llamativa tolerancia con el futbolista visitante. Aun condicionado por la amonestación, Barrios continuó acumulando infracciones y participó de varias acciones sancionables que bien podrían haber derivado en una segunda amarilla. Sin embargo, Lamolina prefirió no avanzar disciplinariamente y mantuvo en la cancha a un jugador que caminó durante varios pasajes del partido por la cornisa. La situación generó protestas de los futbolistas locales y también de los hinchas que colmaron el Bosque, que insultaron al árbitro. El DT Damián Ayude, al observar esto, terminó reemplazando a Barrios por Manuel Duarte.
Lo mejor del partido llegó apenas comenzado el segundo tiempo. Nicolás Barros Schelotto recibió la pelota sobre la izquierda y protagonizó una acción brillante para el 1-0: el zurdo inició una corrida electrizante, dejando a cuatro rivales en el camino con cambios de ritmo, gambetas cortas y una gran determinación. Avanzó entre camisetas negras y rojas con una naturalidad sorprendente. La jugada tuvo un aire maradoniano. La acción siguió con el centro de Silva Torrejón al primer palo y el cabezazo de Agustín Colazo para romper la paridad. Oficialmente, el gol quedó para Colazo y la asistencia para Silva Torrejón. En la memoria de los hinchas, una buena parte de la conquista quedará asociada a la extraordinaria corrida previa del hijo de Guillermo, hoy DT de Vélez.
El tanto modificó definitivamente el escenario. Barracas se vio obligado a adelantarse algunos metros y Gimnasia encontró espacios para desarrollar una versión todavía más cómoda de su juego. El equipo de Pereyra mostró orden defensivo, control emocional y una interesante madurez para administrar la ventaja. Cada intento de reacción visitante chocó contra una estructura local firme, respaldada además por la seguridad de Nelson Insfrán y por el trabajo de una defensa que resolvió con eficacia los momentos de mayor exigencia. Una de las figuras de la cancha fue Nacho Fernández, un mediocampista que recuperó el despliegue físico con continuidad y, sobre todo, con oficio para ganar faltas y hacer respirar a sus compañeros.
A medida que transcurrían los minutos, las decisiones arbitrales continuaban alimentando el debate. La permanencia de Barrios en el campo aparecía cada vez más difícil de justificar desde el criterio disciplinario. Más allá de eso, Gimnasia no se desenfocó. Siguió compitiendo con intensidad y evitó que las polémicas condicionaran su rendimiento. En el medio, se le anuló un gol a Barracas correctamente por una posición adelantada de Duarte, que estaba groseramente en offside.
La sentencia llegó en tiempo agregado. Con Barracas lanzado en busca del empate, el Lobo aprovechó los espacios y encontró el segundo gol por intermedio de Franco Torres, que se hizo el espacio a puras gambetas por la derecha. La definición, que encontró una floja resistencia del arquero Miño en el primer palo, terminó de asegurar una victoria que ya aparecía merecida por el desarrollo del encuentro. El 2 a 0 reflejó la diferencia que existió entre un equipo que buscó con protagonismo y otro que nunca encontró la manera de neutralizarlo.
La victoria deja al Lobo con señales alentadoras. Porque ganó, porque mostró personalidad en un partido que exigía respuestas. Pero, sobre todo, Gimnasia consiguió algo que en La Plata vale tanto como los puntos: llegar fortalecido al clásico. El próximo compromiso será frente a Estudiantes, un partido que trasciende cualquier estadística y que suele marcar el pulso de toda una temporada. El Lobo afrontará esa cita después de derrotar a uno de los protagonistas del campeonato, con el respaldo de su gente y con la certeza de haber encontrado respuestas futbolísticas. En el Bosque celebró una victoria importante; de cara al clásico, espera que sea también un impulso decisivo.