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Investigación por el crucero Hondius: confirman por primera vez la presencia de hantavirus en la provincia de Catamarca

Un relevamiento ambiental en un área boscosa de Catamarca terminó por completar un rompecabezas que se empezó a armar hace dos años, cuando la investigación epidemiológica de un caso fatal en...

Un relevamiento ambiental en un área boscosa de Catamarca terminó por completar un rompecabezas que se empezó a armar hace dos años, cuando la investigación epidemiológica de un caso fatal en Salta llevó a identificar parcialmente una nueva variante de hantavirus: Guachipas. En las últimas horas, las autoridades sanitarias catamarqueñas confirmaron la presencia de hantavirus en la provincia a partir de una búsqueda inicialmente asociada con el brote a bordo del crucero Hondius que partió de Ushuaia en abril pasado. Ese trabajo permitió dar por primera vez con ratones colilargos infectados con aquella misma variante, pero a más de 400 kilómetros de distancia.

“La campaña empezó en junio en una zona de bosques en el departamento de Santa Rosa, casi límite con Tucumán y con la serranía de Ancasti al este. Pusimos trampas durante tres días y, en el laboratorio de campo, tomamos muestras de los 60 roedores silvestres capturados para determinar si tenían o no anticuerpos para hantavirus. Eran de tres especies distintas y encontramos anticuerpos en dos ejemplares de Oligoryzomys brendae, especie de colilargo sin registro previo como reservorio de hantavirus”, explicó Ignacio Ferro, investigador independiente del Instituto de Ecorregiones Andinas (Inecoa) del Conicet y la Universidad Nacional de Jujuy. Con él trabajaron en la captura y la detección las becarias doctorales Flavia Cassinelli y Agustina Murgia.

Desde hace alrededor de un año, Ferro y su equipo del Laboratorio de Ecología Evolutiva y Biogeografía (LEEB) del Inecoa se dedican en Jujuy al estudio de la ecología de los roedores silvestres: el hantavirus es un problema local, según describe en diálogo con LA NACION. Con recolección de muestras para el relevamiento ambiental, empezó a colaborar con el equipo del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis Malbrán). Hace dos años, empezó a buscar qué especie podía ser portadora del nuevo virus hanta que en el Malbrán estaban investigando.

A mediados de 2024, una adolescente falleció por síndrome pulmonar por hantavirus en el Hospital Papa Francisco, en la capital salteña. El INEI confirmó el diagnóstico con una muestra de sangre de la menor de 16 años, que era oriunda del pueblo Alemanía, en el departamento de Guachipas. También, a partir del estudio de una pequeña porción del material genético del virus que se pudo recuperar, se identificaron similitudes con registros genéticos previos, igualmente parciales, en un caso de Entre Ríos y en un colilargo de la especie O. flavescens en un área del Chaco Húmedo, a 950 kilómetros al este del caso en Guachipas, como se nombró a la nueva variante sobre la que publicaron el año pasado en la revista Viruses.

En la investigación ambiental de aquel momento no se pudo dar con roedores infectados. Luego, hubo otro caso en una persona del Valle de Lerma, en Salta, y tampoco se pudo dar con el roedor asociado con la transmisión. Este año, en un proyecto con Valeria Martínez, del Servicio de Biología Molecular del INEI, se concentraron en encontrar la especie reservorio, según contó Ferro. Empezaron con campañas “a pulmón” en la zona a la redonda del caso de la adolescente en Salta. Pero, por un dato de la investigación epidemiológica local del brote a bordo del crucero Hondius, que había zarpado en abril del puerto de Ushuaia, recibió un pedido del área de Epidemiología del Ministerio de Salud de Catamarca para hacer un relevamiento ambiental.

La pareja de ornitólogos neerelandeses a partir de la que se dio el brote en altamar, habían pasado por una zona de la provincia donde no se había investigado la circulación de hantavirus y, por lo tanto, no había registro de su presencia. La pareja, después, siguió camino hacia el noreste del país. Pero la búsqueda a partir de ese dato permitió completar el rompecabezas con información del genoma viral y los primeros ejemplares infectados de lo que, con próximas capturas, permitiría confirmar que se trata de la especie reservorio de Guachipas.

En tres días, capturaron 60 ejemplares y dos de la especie O. brendae tenían anticuerpos positivos para la nueva variante. Las muestras enviadas al Malbrán terminaron por confirmar que “el genoma viral era de Guachipas que estábamos buscando”, contó Ferro. “Lo más probable es que el riesgo de transmisión a partir de O. brendae sea por actividades recreativas más que productivas u ocupacional porque suele estar en las áreas boscosas del valle de Catamarca, en las laderas. Pero necesitamos todavía estudios que nos den más precisiones sobre la presencia y la ausencia del roedor”, aclaró.

Raúl González Ittig, investigador principal en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA) del Conicet, explicó a LA NACION que esa especie de colilargo vive en las yungas de Jujuy, Salta, Tucumán, hasta Catamarca. Más al sur de la Argentina no se encuentra. “Está adaptado a condiciones selváticas, en zonas húmedas –dijo el biólogo, que no participó de este relevamiento–. Todo indica, a partir de la comunicación epidemiológica de Catamarca, que es reservorio del virus porque no es un caso aislado, al azar”. Los colilargos se transmiten el virus cuando interactúan y, ocasionalmente, se infectan personas en contacto ocasional con orina o heces de roedores portadores. No hay evidencia, como con la variante Andes sur, presente en la Patagonia, de transmisión interpersonal. Sí, en cambio, de que también puede causar síndrome pulmonar.

“Las recomendaciones preventivas son siempre las mismas”, agregó González Ittig: evitar la exposición en áreas naturales donde hay presencia de roedores.

En adelante, el Malbrán transferirá tecnología al Laboratorio Central del Ministerio de Salud catamarqueño para la determinación serológica local de hantavirus. “En lo ambiental, ahora sería necesario trazar un mapa de ocupación y realizar un estudio sistemático sobre la población de roedores para saber en qué zonas o biorregiones está presente el O. brendae con más abundancia”, planteó Ferro.

Desde Anlis Malbrán confirmaron que el Servicio de Biología Molecular, laboratorio nacional de referencia para hantavirus, participó en la detección viral en muestras de sangre y realizó la secuenciación genómica completa de la nueva variante. “Se detectó un hantavirus con mayor identidad genética con el virus Guachipas, caracterizado en casos de síndrome pulmonar por hantavirus registrados en el sur de la provincia de Salta” hace dos años. Confirmaron que la variante viral es de la especie Orthohantavirus andesense, “al igual que otros hantavirus presentes en la Argentina, como el virus Andes y el virus Orán”, también relacionados con casos humanos de síndrome pulmonar por la enfermedad.

“El hallazgo actual permite identificar por primera vez la circulación de hantavirus en la provincia de Catamarca y asociar la variante Guachipas con la especie de roedor O. brendae. La detección de anticuerpos en ejemplares de esta especie indica que estos roedores estuvieron expuestos al virus y plantea la posibilidad de transmisión a las personas. Los hantavirus detectados hasta el momento en roedores del género Oligoryzomys en la Argentina están asociados a enfermedad en humanos”, señalaron desde el Malbrán.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/investigacion-por-el-crucero-hondius-confirman-por-primera-vez-la-presencia-de-hantavirus-en-la-nid15092026/

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