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Los pantalones de la muerte son irresistibles

Hay temporadas en que la moda mata metafóricamente —la del zapato incómodo, la de la faja que no deja respirar— y hay, muy de tanto en tanto, una temporada en que, si no mata literalmente, te...

Hay temporadas en que la moda mata metafóricamente —la del zapato incómodo, la de la faja que no deja respirar— y hay, muy de tanto en tanto, una temporada en que, si no mata literalmente, termina bastante cerca: con caída, sangre y yeso incluidos. Y esta es una de esas temporadas gracias a los llamados flowy palazzo pants.

Se trata de pantalones no solo ultraanchos sino también ultralargos, confeccionados en crêpe —o poliéster, según la versión— pesado que, usados con sandalias u ojotas, tienen una inquietante capacidad para deslizarse entre los dedos del pie y la suela. A partir de ahí, la física hace el resto. El resultado puede ser una caída seria y, durante el verano boreal de 2026, arrasaron tanto los pantalones como los videos de sus accidentes.

Se trata de pantalones no solo ultraanchos sino también ultralargos, confeccionados en crêpe —o poliéster, según la versión— pesado que, usados con sandalias u ojotas, tienen una inquietante capacidad para deslizarse entre los dedos del pie y la suela. A partir de ahí, la física hace el resto

Aunque se venden versiones por todas partes, la más conocida fue la de la gran cadena española, y de ahí el nombre con el que terminó conociéndolos todo el mundo: los Zara Death Pants, literalmente, los pantalones de la muerte de Zara. Y todo el mundo es todo el mundo, porque se convirtieron en una sensación viral.

A lo largo del verano no solo tuvieron su propio hashtag sino también casi su propio género de video en Instagram, TikTok y demás: la mujer que camina, el pantalón que se le enrosca en el pie, el cuerpo que vuela y la cámara de seguridad que lo registra todo para la posteridad y para los 2,7 millones de views.

El fenómeno, por supuesto, llegó también a la prensa tradicional. CNN, la CBC en Canadá, The Guardian en el Reino Unido: todos recogieron historias y videos de usuarias que terminaban de cara contra la vereda, con rodillas y codos ensangrentados, piernas cubiertas de moretones y hasta uñas rotas

El fenómeno, por supuesto, llegó también a la prensa tradicional. CNN, la CBC en Canadá, The Guardian en el Reino Unido: todos recogieron historias y videos de usuarias que terminaban de cara contra la vereda, con rodillas y codos ensangrentados, piernas cubiertas de moretones y hasta uñas rotas.

Antes de que TikTok bautizara el fenómeno y Zara lo industrializara, esta cronista ya se había comprado su propia versión en una feria de artesanos. Un día, el pantalón se metió donde no debía entre el pie y la sandalia, y el efecto fue el esperable. En aquel momento no hubo hashtag ni millones de views, pero junto con algún moretón que todavía no se borra queda al menos la satisfacción de haber sido, en materia de accidentes de moda, una periodista de avanzada.

De todos modos, nadie en estos videos se victimiza demasiado. La mayor parte de las protagonistas se ríen de sí mismas y es la lógica del meme aplicada al cuerpo real: el dolor se vuelve contenido prácticamente en el mismo movimiento en que ocurre y, administrado con algo de humor, hasta consigue más visualizaciones.

Igual, como toda buena polémica de moda necesita su capítulo legal, hubo abundante debate online acerca de a quién se podía culpar y, eventualmente, cómo lucrar con eso. Pero los especialistas tendieron a coincidir en que, para que un producto sea considerado “defectuoso”, tiene que fallar en proporcionar la seguridad que razonablemente se espera de él. Y un pantalón tan ancho y largo que uno puede pisárselo entra, al parecer, en la categoría de “riesgo obvio” antes que en la de defecto de fabricación.

En los foros, mientras tanto, circulan los remedios caseros de siempre —hacerles el dobladillo, usar plataformas, evitar la sandalia abierta—, aunque no todos están de acuerdo en que alcance. Algunos sostienen que el problema no es solamente el largo sino también el peso y el movimiento de la tela, capaz de enroscarse en el pie incluso cuando el pantalón tiene la medida correcta.

Zara, según los medios que intentaron consultarla, no se pronunció sobre el asunto. Los pantalones, en cambio, parecen hablar por sí solos: según The Guardian, pese a la avalancha de posteos en redes sociales advirtiendo sobre sus riesgos, siguen siendo un bestseller. Originalmente costaban alrededor de 46 dólares, pero ahora que termina el verano pueden encontrarse con un 70% de descuento, a 11,97. Y quizá ahí esté la verdadera prueba de riesgo de toda esta historia. Porque entre un peligro perfectamente documentado en TikTok y un buen sale, queda claro cuál de los dos termina ganando.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/los-pantalones-de-la-muerte-son-irresistibles-nid16082026/

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