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Nada entre los dos: crisis de pareja e interrogantes para una comedia romántica de madurez

Nada entre los dos (Argentina, Uruguay/2025). Dirección: Juan Taratuto. Guion: Juan Taratuto, Matías Scartascini. Fotografía: Julián Ledesma. Edición: Pablo Barbieri Correa, Lautaro Colace. El...

Nada entre los dos (Argentina, Uruguay/2025). Dirección: Juan Taratuto. Guion: Juan Taratuto, Matías Scartascini. Fotografía: Julián Ledesma. Edición: Pablo Barbieri Correa, Lautaro Colace. Elenco: Gael García Bernal, Natalia Oreiro, Peto Menahem, Guillermina Fabbiani Comba, Pia Watson, Leonardo Daniel, Axel Madrazo. Calificación: Apta para mayores de 13 años. Distribuidora: Moving Pics. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: buena.

Una breve escena entre un hombre y una mujer separados por una pared de hotel funciona como velada reflexión sobre la historia que se oculta. En un abrir y cerrar de ojos, el tiempo nos lleva dos días antes en las vidas de Guillermo (Gael García Bernal) y Mechi (Natalia Oreiro) para revelar el origen de la situación. Son dos empleados de una multinacional de alimentos de viaje en una playa paradisíaca para afrontar una crisis de la compañía. Sin buscarlo, inician un affaire. Pero Nada entre los dos no es solo eso, una comedia romántica en tiempo presente sobre amores de madurez y oportunidades perdidas, sino también una exploración de los resortes del amor y el complejo ejercicio que conlleva sostenerlos frente al desgaste del tiempo y la tentación de la claudicación.

Nada entre los dos es también un juego de palabras. “Nada” parece separar a esos dos amantes que recién se conocen y apenas tuvieron un encuentro después de un temblor, cuando Mechi sale corriendo de su habitación vestida con la camiseta de la aerolínea que le perdió la valija, y Guillermo intenta dormir a la intemperie, aguijoneado por un zumbido que lo atormenta. “Nada” los separa porque luego de la intriga del encuentro, sigue un trago de absenta, el sexo torpe de madrugada, un desayuno incómodo y los planes secretos para sortear reuniones y compromisos y escapar a la playa, bañarse al sol y desoír por un rato el Google Calendar y las videollamadas.

3 stars

¿Pero qué une a esa pareja si “Nada” los separa? Esa es quizás la pregunta que se hace Mechi cuando piensa en su marido y padre de su hija (Peto Menahem), un soñador que antes la hacía reír y ahora la enerva, cuyas fantasías ya no son tan divertidas porque anuncian un recurrente fracaso. Y también se la hace Guillermo cuando piensa en su esposa (Pia Watson) y siente las presiones de su familia política, una vida demasiado prevista, un inminente cartel de CEO en su oficina. Lo que los une a ellos es quizás esa misma sensación de insatisfacción que la película recorre como destello en un impasse de sus responsabilidades, pero también como materia de un género -la comedia romántica- que intenta encontrar su reinvención en un tiempo muy realista, desencantado, ¿cínico?

Director y guionista, Juan Taratuto desempolva su experiencia en una coproducción con estrellas como Gael García Bernal y Natalia Oreiro, que se visten de gente común -o no tanto- e intentan redescubrir eso que tenían y han perdido, o que aún no consiguieron y no se cansan de buscar. Lo que escalona la evolución de esa crisis que ambos atraviesan es la hecatombe bursátil de la empresa alimenticia: pinceladas de contradicciones de época entre el discurso ecologista y los mandatos del negocio, entre las exigencias del mercado y la furia de los intoxicados. Pantallazos de un contexto que sirve como marco y que, aun sin demasiada profundidad y con algunos subrayados innecesarios, expresa el mundo en el que se mueven los personajes: mediatizado por pantallas, disperso en estímulos, confuso entre lo que vemos a nuestro alrededor y cómo nos afecta.

Taratuto hace algo inteligente: convierte la materia de su cine en la travesía de sus personajes (como ya lo hiciera en la muy buena La reconstrucción de 2013). ¿Qué hacer con la comedia romántica hoy? ¿Situarla en un tiempo abstracto como la screwball comedy situó sus historias en esas casas lujosas de Connecticut mientras transcurría la Gran Depresión? ¿Es posible contar esos amores de película como en Sintonía de amor sin encender el descrédito de espectadores bombardeados por las redes sociales? Y, así, Guillermo y Mechi se preguntan si hay algo entre ellos más allá de esa catástrofe circunstancial y de las estrategias mediáticas para contenerla, mientras reflexionan sobre sus vidas apuradas y sus pasados ya frondosos, sus hijos adolescentes, sus sueños y frustraciones. ¿Es posible imaginar algo que los una? Sí, claro, para eso están las películas, para imaginar aquello que en la vida no siempre parece posible.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/nada-entre-los-dos-crisis-de-pareja-e-interrogantes-para-una-comedia-romantica-de-madurez-nid21052026/

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