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Norma Aleandro: la gran figura del arte y del espectáculo de la Argentina cumple hoy 90 años

Una de las más grandes figuras del arte y el espectáculo argentino de todos los tiempos cumplió este sábado 90 años. La vigencia del talento de Norma Aleandro queda a la vista en las represent...

Una de las más grandes figuras del arte y el espectáculo argentino de todos los tiempos cumplió este sábado 90 años. La vigencia del talento de Norma Aleandro queda a la vista en las representaciones de Escenas de la vida conyugal, adaptación teatral de la creación de Ingmar Bergman en la que dirigió a Ricardo Darín y Andrea Pietra. Siempre con lleno completo, su último ciclo de presentaciones en Buenos Aires se produjo en marzo último en el escenario del Teatro Coliseo y volverá a España, como ocurrió de manera ininterrumpida en los últimos años, a través de una nueva gira: comenzará en junio en Barcelona y seguirá en septiembre en Madrid.

Elogiada de manera unánime, la puesta confirmó una vez más la identificación plena de Aleandro con el teatro, el mismo lugar en el que empezó todo para ella. Tenía su destino marcado desde la cuna, transmitido naturalmente por sus padres, los ilustres actores Pedro Aleandro y María Luisa Robledo, y extendido también a su hermana mayor, María Vaner, también dueña de una destacada carrera como actriz.

Para la mayoría del público, fuera de esta aparición como directora de una obra de la que se sigue hablando mucho aquí y en España, Aleandro es ante todo una gran protagonista de momentos decisivos del cine argentino del último medio siglo como figura central de tres películas que en distintas etapas dejaron una huella profunda: La tregua (1974), de Sergio Renán; La historia oficial (1985), del recientemente fallecido Luis Puenzo, y El hijo de la novia (2001), de Juan José Campanella.

Las tres obtuvieron sendas nominaciones al Oscar como mejor película extranjera, con un triunfo histórico para La historia oficial, la primera ganadora argentina del máximo galardón de la industria de cine en una categoría que por entonces se conocía como “mejor largometraje no hablado en inglés”. Por esas cosas del destino le tocó a la propia Aleandro anunciar desde el escenario del Dorothy Chandler Pavillion de Hollywood, el 24 de marzo de 1986, el triunfo del film dirigido por Puenzo. Nunca volvería a repetirse algo así.

A partir de ese lauro se le abrieron a la gran actriz argentina todas las puertas del cine de Hollywood. Parecía destinada a llevar adelante allí una nueva etapa de su brillante carrera, con un primer paso inmejorable. Por su primer proyecto en Estados Unidos, la película Gaby: la verdadera historia, recibió una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto.

Pero prefirió regresar a la Argentina porque no estaba convencida del todo de seguir trabajando lejos de sus afectos y de su casa. Después de cinco años de prueba en Hollywood volvió a instalarse en Buenos Aires para seguir y perfeccionar en su único lugar en el mundo una vocación artística de toda la vida.

Las facetas creativas Aleandro son múltiples. Además de su presencia como actriz de cine, teatro y televisión en su trayectoria acredita trabajos como dramaturga, directora teatral y autora de variados géneros literarios (cuentos, poesías, relatos en prosa). Menos conocida es su obra como artista plástica: de grandes óleos a estampas y dibujos mínimos bosquejados en hojas de modestas libretas.

Debutó en el teatro casi por accidente a los tres años, cuando sus padres debieron recurrir a ella para reemplazar a una niña que representaba a un personaje mudo y cayó enferma antes de una de las funciones. Tuvo una sólida formación en el Instituto de Arte Moderno, que se prolongó en el Seminario Dramático del Teatro Cervantes. Hizo su primera aparición en cine en 1962 con un papel importante en el poco conocido drama El último piso, de Santiago Cherniavsky, con guion de Tomás Eloy Martínez, Augusto Roa Bastos y Jorge Masciángioli.

Ese mismo año empezó su carrera como actriz de TV, que alcanzó una primera consagración en el teleteatro Cuatro hombres para Eva y la cumbre artística a través de Cosa juzgada, el extraordinario ciclo de unitarios dirigido por David Stivel. Allí integró un elenco inmejorable colectivamente conocido como Grupo Gente de Teatro junto a Federico Luppi (el actor que más veces fue su partenaire en la ficción), Emilio Alfaro, Carlos Carella, Marilina Ross, Bárbara Mujica y Juan Carlos Gené.

Forzada a exiliarse durante la última dictadura militar pese a que nunca había tenido una militancia política activa permaneció cinco años radicada en España, donde se la sigue reconociendo (sobre todo por su trabajo en Escenas de la vida conyugal) como una gran figura del teatro hispanoparlante.

Ajena siempre al ruido, a la estridencia y a cualquier moda fugaz, lo suyo siempre fue el compromiso pleno con los grandes textos, con actores y directores de fuste y con un arte que en sus manos era capaz al mismo tiempo de elevarse y de llegar con sencillez al conocimiento y el disfrute del gran público.

Estuvo casada con el actor Oscar Ferrigno (con quien tuvo un hijo del mismo nombre, también actor) y compartió una gran historia de amor con Alfredo Alcón, que perduró tras la ruptura como entrañable amistad dentro y fuera de los escenarios hasta que Alcón murió en 2014. Su pareja desde hace varias décadas es el médico y psicoanalista Eduardo Le Poole.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/norma-aleandro-la-gran-figura-del-arte-y-del-espectaculo-de-la-argentina-cumple-hoy-90-anos-nid02052026/

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