Pamela Anderson reveló qué sintió cuando descubrió que tenía hepatitis C: “Fue una sentencia de muerte”
En un discurso con el que logró conmover al público, ...
En un discurso con el que logró conmover al público, Pamela Anderson repasó el duro momento que vivió cuando se enteró que tenía hepatitis C, compartió el mayor miedo que tuvo que enfrentar y contó cómo logró superar la enfermedad. “Fue una sentencia de muerte”, confesó la actriz a corazón abierto durante la Gala amfAR, el célebre evento a beneficio de la Fundación para la Investigación sobre el sida que tuvo lugar el domingo por la noche en Venecia.
Pamela Anderson se convirtió en una de las grandes protagonistas de la velada: la estrella de Baywatch recibió el premio al Coraje, un prestigioso galardón con el que la institución destacó su compromiso y dedicación con diferentes causas, particularmente la lucha contra el sida. Su gran momento llegó cuando tomó el micrófono y habló de su lucha contra la hepatitis C, enfermedad que le diagnosticaron en 2001. Según contó en una entrevista con CNN en 2002, creía haber contraído el virus tras compartir una aguja de tatuaje con su exmarido, Tommy Lee, quien, de acuerdo con la actriz, padecía la enfermedad y nunca se lo había revelado.
“Fue una sentencia de muerte. Eso fue lo que me dijo mi médico: que probablemente me quedaban unos diez años de vida”, recordó Anderson durante su discurso, según consignó Variety. La actriz también habló del profundo impacto que le causó la noticia. “Estoy segura de que eso influyó y corrompió mis decisiones. No era miedo a la muerte, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos pequeños. Me cambió la vida por completo”, agregó.
Diez años después, apareció una cura para la infección viral y Anderson tuvo la posibilidad de acceder al tratamiento en sus primeras etapas. En 2015, la actriz fue declarada libre del virus, aunque para costear la medicación tuvo que gastar todos sus ahorros. Sin embargo, las consecuencias emocionales de aquella experiencia la acompañaron durante mucho más tiempo.
“Mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un viaje inconsciente. Me acompaña; me persigue”, continuó. “Y, al igual que el abuso sexual que sufrí de niña, sentía como si estuviera grabado en mi frente: mercancía dañada. Y me presentaba como tal”.
Si bien confesó que nunca se recuperó del todo de aquella noticia, Anderson explicó que finalmente logró asimilar la experiencia y que incluso le sirvió para impulsar su resurgir en el cine, donde durante los últimos años se destacó en papeles tan audaces como celebrados en películas como La última gran actuación (2024), ¿Y dónde está el policía? (2025), Rosebush Pruning (2026) y Place to Be (2026), el film que esta semana estrenará en el Festival de Cine de Venecia.
“Mi verdad se ha manifestado a través de mi trabajo, encontrando maneras de expresarme mediante las artes. Me dio la munición que necesitaba, una vida fértil para usar y experimentar”, subrayó Anderson. “No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, más ahora de lo que jamás hubiera imaginado... No soy la damisela en apuros, por muy fácil que parezca interpretar ese papel”, cerró.
Un look de gala que mantuvo su sello personalPara recibir el Premio al Coraje de amfAR, Anderson eligió un vestido naranja de satén, de falda larga y escote recto y breteles finos, que acompañó con un chal del mismo tono. El conjunto recuperó el glamour de las grandes noches de gala, aunque la actriz volvió a mantener una de las elecciones de belleza que en los últimos años se convirtió en parte de su identidad: no usó maquillaje y llevó el pelo suelto, con ondas de inspiración retro.
La decisión de mostrarse a cara lavada comenzó a ocupar un lugar central en la imagen pública de Anderson desde su aparición en la Semana de la Moda de París sin maquillaje. Desde entonces, la actriz convirtió esa elección en una forma de reivindicar una belleza más natural y cuestionar la presión sobre las mujeres, especialmente a medida que envejecen. “No me maquillo para liberarme y para liberar a las mujeres maduras de la obligación de hacerlo”, explicó entonces a Vogue US. En Venecia, esa apuesta convivió con un look sofisticado y de alto impacto, y demostró que naturalidad y glamour pueden ir de la mano.