Por qué Lionel Messi encuentra espacios donde nadie más los ve: la respuesta está en su cerebro
Antes de que la pelota llegue a sus pies, ...
Antes de que la pelota llegue a sus pies, Lionel Messi ya parece haber resuelto la jugada. No se trata únicamente de talento técnico ni de velocidad de ejecución, sino de una manera única de procesar lo que ocurre a su alrededor.
Mientras el resto de los futbolistas reacciona a un escenario cambiante, él suele anticiparlo: detecta espacios invisibles para otros, interpreta movimientos en fracciones de segundo y toma decisiones con una precisión que desconcierta tanto a rivales como a especialistas. Esa capacidad alimentó durante años el interrogante sobre qué sucede en su mente cuando juega.
Sobre esto conversó con LA NACION Fernando Signorini, ex preparador físico de la selección argentina en México 86, Italia 90, Estados Unidos 94 y Sudáfrica 2010. Además de reconocer la capacidad de resiliencia que tiene ‘el diez’ desde pequeño, el especialista hace una distinción: “Hay atletas y hay artistas del fútbol. Él es un artista”, define.
Con ello se refiere a su inteligencia emocional: lo que podía leerse como una debilidad no lo doblegó y aprovechó lo que para otros hubiese sido un obstáculo para potenciar su rendimiento. Un ejemplo de esto que menciona Signorini es cómo Messi aprendió a manejar su contextura física pequeña para dominar el cuerpo y ser más ágil que sus contrincantes.
La psiquis de ‘un crack’La teoría del compromiso deportivo desarrollada por Tara K. Scanlan y Paul J. Carpenter hace referencia al grado en que un individuo se involucra en un deporte desde el punto de vista psicológico, emocional y conductual.
Este compromiso, creen los autores, se manifiesta como un deseo persistente de participar en la actividad física y una disposición a invertir tiempo y esfuerzo en ella. Un lema que Messi sigue al pie de la letra: fue él mismo quien admitió en reiteradas entrevistas que, aunque considera su talento un don de Dios, trabajó durante décadas con esfuerzo y disciplina para llevarlo a su máxima expresión.
Guillem Balagué, periodista español y biógrafo de Messi, rescató el testimonio de Inma Puig, psicóloga deportiva del Barcelona, que aseguró en varias ocasiones que uno de los aspectos que caracterizan a futbolistas como el capitán de la selección es que siguen jugando como si estuviesen en el barrio.
Sumado a ello, Mac Novicoff, escritor e historiador de la Universidad de Dartmouth, Estados Unidos, es uno de los académicos que más ha investigado al argentino. Él asegura que las inyecciones autoadministradas que se aplicaba para combatir la deficiencia de la hormona del crecimiento (DHC) desde chico fomentaron su autosuficiencia y pudieron contribuir al desarrollo de su mente humilde.
También considera que haberse quedado solo con su padre en España, mientras su madre, Celia, regresaba a la Argentina con el resto de sus hermanos, le permitió desarrollar independencia desde pequeño y adquirir la capacidad de adaptarse a las discontinuidades y los cambios.
Sebastián Blasco, autor de los libros Detrás del deportista: la realización personal como victoria y El camino del deportista: un viaje hacia el ser, habla de un líder con características psicológicas que suelen identificar a perfiles triunfadores, como un diálogo interno positivo, fortaleza mental y capacidad de sobreponerse a los errores. Esto último, explica Blasco, se manifestó en varias ocasiones del Mundial en los que erró penales o perdió la pelota en jugadas clave. “Rápidamente se repone y arma jugadas que le terminan dando el triunfo a la Argentina”, destaca.
La terapia es otra herramienta con la que trabaja su psiquis. Él mismo habló de la importancia que empezó a darle al espacio terapéutico en la última década y reconoció que gracias a ello logró modificar su tendencia a cargar con los problemas en soledad.
Con su forma de ser ayuda a derribar un mito extendido en el deporte: que para liderar hay que ser extrovertido y tener una presencia permanente. Al verlo, es fácil darse cuenta de que se trata de una persona introvertida, que no le gusta llamar la atención. “Uno de sus grandes legados es su liderazgo auténtico. Un modelo emergente en el mundo del deporte”, reflexiona Blasco, quien reconoce que durante mucho tiempo se le pidió que fuera otro líder, que hablara más, que mostrara otro tipo de personalidad. Sin embargo, Messi demostró lo contrario y llegó a la cima sin renunciar a su verdadera esencia.