Un funcionario de Caputo admitió que “mucha gente todavía no percibe los beneficios” del programa económico
Cuatro días después de que ...
Cuatro días después de que el Ministerio de Economía presentara el programa financiero para 2026 y 2027, el viceministro José Luis Daza reconoció que los avances que, según el Gobierno, logró la economía todavía no se reflejan plenamente en la vida cotidiana de la población. En una entrevista con la TV Pública, el número dos de Luis Caputo admitió que “mucha gente todavía no percibe los beneficios” del programa económico, aunque aseguró que la estabilización ya sentó las bases para una etapa de crecimiento más sostenido.
“Mucha gente todavía no lo siente, mucha gente todavía no percibe, no recibe los beneficios, pero está todo cuajando para que se empiece a sentir de manera más intensa”, dijo este miércoles por la noche el funcionario. Según explicó, desde comienzos de este año “empiezan a cuajar todas las partes del programa” y la economía alcanzó “un equilibrio absolutamente robusto”, al punto de afirmar que se trata de una situación “como pocas veces he visto en otros países”.
Para Daza, el principal desafío de esta nueva etapa es trasladar esa estabilidad macroeconómica al crédito y a la actividad. En ese sentido, reveló que el Ministerio de Economía trabaja en distintos mecanismos para ampliar el financiamiento tanto en pesos como en dólares. “Estamos analizando una serie de canales para poder facilitar el otorgamiento y la obtención de préstamos en distintas vías. Esperamos poder avanzar en forma rápida”, afirmó.
El viceministro sostuvo que la expansión del crédito resulta clave para impulsar sectores como la construcción y explicó que el principal obstáculo sigue siendo la escasez de ahorro doméstico, consecuencia de décadas de inflación e inestabilidad monetaria. “Si no hay ahorro, no hay crédito”, resumió. Por eso insistió en que la prioridad es reconstruir la confianza en la moneda y generar reglas estables que permitan canalizar tanto el ahorro en pesos como los dólares que permanecen fuera del sistema financiero.
En esa línea, descartó que el Gobierno recurra a medidas expansivas con fines electorales. “Lo único que no vamos a hacer es política monetaria o fiscal populista en miras a una elección”, aseguró. Según Daza, la baja de las tasas de interés, la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria muestran que “el mercado cree” en el programa económico y que la mejora de las condiciones financieras terminará trasladándose al resto de la economía.
El funcionario también amplió algunos aspectos del programa financiero presentado el lunes por el ministro Luis Caputo y el secretario de Finanzas, Federico Furiase. Afirmó que, además de haber asegurado los recursos para afrontar los compromisos de deuda de 2026 y gran parte de 2027, el equipo económico negocia una nueva operación por US$1100 millones con respaldo de la CAF y otros organismos internacionales. “Tenemos el año totalmente fondeado, vamos a tener excedente”, sostuvo.
Daza defendió además la estrategia oficial de evitar, por ahora, una emisión soberana en los mercados internacionales. Explicó que el Gobierno prefiere obtener financiamiento a tasas cercanas al 6% antes que convalidar rendimientos del 8% o 9% que todavía exigirían los inversores para comprar deuda argentina. En ese marco, reiteró que espera una nueva caída del riesgo país y afirmó que, si el país logra recuperar el grado de inversión en los próximos años, el costo del capital podría reducirse significativamente, habilitando proyectos de inversión que hoy todavía no resultan rentables.
Daza vinculó esa estrategia con la aspiración oficial de que la Argentina alcance en los próximos años el grado de inversión, una categoría que, según sostuvo, permitiría reducir de manera permanente el costo del financiamiento. “El riesgo país va a seguir sostenidamente a la baja”, afirmó. Como referencia, recordó el caso de Chile y estimó que acceder a esa calificación podría recortar unos 200 puntos básicos el riesgo soberano argentino, lo que implicaría un ahorro cercano a US$2000 millones anuales en intereses sobre un stock de deuda de US$100.000 millones.
El funcionario también rechazó que las elecciones presidenciales de 2027 representen, por sí mismas, un factor de riesgo para el programa económico. Según explicó, las crisis no son provocadas por los procesos electorales, sino por los desequilibrios macroeconómicos acumulados. “Una elección puede ser un gatillo, pero si no está la pólvora, no va a ir a ninguna parte”, graficó. Bajo esa lógica, sostuvo que el Gobierno llegará a los próximos comicios “por primera vez en cuatro décadas” con superávit fiscal y externo, reservas, un sistema bancario fortalecido y un régimen de tipo de cambio flotante.