Una moda viral resignificada: “farmearon aura” a beneficio de un merendero y obtuvieron una respuesta impensada
CÓRDOBA.- La primera vez que apareció la convocatoria parecía poco más que una broma. Un flyer generado con inteligencia artificial comenzó a circular por las redes sociales y se viralizó ent...
CÓRDOBA.- La primera vez que apareció la convocatoria parecía poco más que una broma. Un flyer generado con inteligencia artificial comenzó a circular por las redes sociales y se viralizó entre los jóvenes cordobeses. La propuesta giraba en torno a una palabra casi incomprensible para muchos, “farmear aura”. Dos creadores de contenido para redes sociales veinteañeros detectaron que la moda abría una oportunidad para otros objetivos. Organizaron el primer torneo oficial para ayudar a un merendero y están a pleno con el segundo destinado a conectar a jóvenes que buscan empleo con empresas y consultoras.
Tomitrips, de 25 años, y Benjaconflow, de 21, desde universos diferentes aprendieron a entender cómo se construyen las comunidades digitales. Tomi produce contenidos vinculados con la ciudad y la noche cordobesas, y trabaja con empresas que necesitan comunicar en las plataformas.
Benja genera notas y entrevistas con músicos, figuras de la farándula y también con personas que encuentran formas de ganarse la vida en la calle, además de producir videos y contenidos para diferentes espacios.
"Farmearon aura" en el centro de Córdoba a beneficio de un merenderoPara ambos, las redes no son solamente un lugar de entretenimiento, sino también una herramienta laboral. Esa experiencia les permitió detectar algo que muchos adultos miraban desde afuera con desconcierto: el “farmeo” no era una ocurrencia que hubiera nacido con ellos, sino una práctica que ya circulaba entre adolescentes y jóvenes, especialmente en los colegios.
“Empezó como una broma. Publicamos un flyer generado con inteligencia artificial y se hizo viral. Ahí comenzó todo”, cuentan a LA NACION. A medida que la convocatoria empezó a crecer, entendieron que no necesitaban inventar una tendencia, sino interpretar un lenguaje que ya estaba instalado. “Solamente replicamos lo que los chicos ya hacían”, explican.
La repercusión fue aumentando y comenzaron a sumarse otros creadores de contenido, cada uno desde sus propias redes y comunidades. La lógica fue utilizar la misma capacidad de comunicación que había convertido al fenómeno en una tendencia para multiplicar la convocatoria y llevarla fuera de las plataformas.
La primera competencia de "farmear aura" en Córdoba, a beneficioAsí nació el encuentro de “Farmear aura” frente al Patio Olmos, en pleno centro de Córdoba. Cientos de jóvenes se reunieron para participar de la experiencia. “Farmear es una nueva forma de expresión social”, sostienen los impulsores.
Repasan que, en especial después de la pandemia, buena parte de la vida social de los jóvenes terminó de construirse en las redes, donde aprendieron nuevos lenguajes, desarrollaron códigos propios y encontraron formas de pertenencia que muchas veces no es comprendida por quienes no son parte de ese universo. El fenómeno del “farmeo” tiene una particularidad, aunque nació en internet, lleva a los jóvenes fuera de la pantalla.
Un joven sale de su casa, ocupa un espacio público, se encuentra con otros y se anima a hacer algo que probablemente, en otro contexto, le habría dado vergüenza. Hace el ridículo, llama la atención, se muestra y se expone frente a desconocidos: “Acá estoy, mírenme”.
Tomi y Benja admiten que “muchas generaciones de mayores no comprenden este lenguaje porque no crecieron dentro de él y, cuando algo no se entiende, es fácil descalificarlo”. Plantean que uno de los comentarios que más se repetía en las redes era “dejen de hacer esto y salgan a buscar trabajo”. Antes de transformar esa crítica en el motor de su nuevo proyecto, decidieron usar la capacidad de convocatoria para ayudar: tener un “propósito social”.
La primera batalla de aura en Córdoba reunió a miles de jóvenesPara Tomi la iniciativa tiene una experiencia personal detrás; es chaqueño y viene de un pueblo pequeño, donde, según cuenta, la necesidad social forma parte de una realidad cotidiana y visible. Entonces, buscaron un merendero que necesitara ayuda e impulsaron a los participantes a colaborar. Las inscripciones se cobraron $2000 o dos alimentos no perecederos.
Gracias a lo reunido, “El sueño de un Ángel” pudo dejar de cocinar con leña y recuperar tres cocinas además de reunir alimentos.
“Lamentablemente hay mucha necesidad, hay muchos niños en la calle que lamentablemente no son culpables. Nosotros tenemos que ayudar y lo poco que ustedes sumen a nosotros es muchísimo. Los chicos necesitan comer todos los días. La ayuda de los que farmearon es mucha, pero necesitamos también la mano del gobierno, que no la tenemos”, dice Mary, a cargo del lugar.
Consultas desde otros lugaresLa viralidad se aplicó para movilizar recursos y resolver un problema puntual. Pasaron de “farmear aura a farmear con propósito”. La segunda etapa nació de las críticas, del “salgan a trabajar”. Tomi afirma que si “farmear” nació como una nueva forma de expresión en las redes, “decidimos llevar ese concepto a un terreno mucho más importante: el trabajo”.
View this post on InstagramAsí surgió “Farmear Laburo”, una propuesta que busca cambiar la experiencia de búsqueda de empleo, especialmente para quienes buscan insertarse por primera vez en el mercado laboral. “Durante mucho tiempo, buscar trabajo significó dejar un currículum, completar un formulario o cargar datos en una plataforma digital y esperar. Muchas veces ni siquiera sabemos qué pasó después. Es un proceso frío, distante y, para muchos jóvenes, también frustrante”, describen.
Entonces, con la ayuda de una consultora de marketing, están preparando un encuentro al aire libre en el que empresas y consultoras tengan stands y puedan encontrarse directamente con jóvenes que buscan una oportunidad laboral. Habrá cámaras y micrófonos, pero esta vez el objetivo no será conseguir reproducciones o volverse viral. Quienes participen podrán presentarse, contar quiénes son, qué saben hacer y qué tipo de trabajo están buscando.
Entienden que, de esa manera, se aprende también a hablar de uno mismo: “No solamente buscamos empleo. Aprendemos a presentarnos, a comunicarnos, a perder el miedo, a enfrentar una entrevista y a interactuar directamente con quienes pueden convertirse en nuestros futuros empleadores”.
La iniciativa despertó interés más allá de Córdoba. Tomi y Benja recibieron consultas desde otras provincias argentinas –y también desde Chile y Uruguay– para conocer cómo funciona “Farmear Laburo” y evaluar la posibilidad de replicarla.